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¡AL RICO HELADO TUITERO!

Publicar fotos de comida está pasado de moda: ahora los alimentos tuitean ellos solos

Es un proyecto delirante salido de una 'hackathon' de ideas alocadas. Las innumerables fotos de ágapes y banquetes que pueblan Twitter e Instagram podrían (o al menos deberían) pasar a la historia ¡Ya está aquí la comida que tuitea sola cada vez que das un mordisco!

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Imagina que tu rico helado publica algo como esto: "Primer mordisco al helado ¡Qué rico!". Y luego: "Segundo mordisco al helado ¡Maravilloso!". Y así sucesivamente ¿Obra de unos genios? ¿Inquietante fruto de una menta trastornada? Igual da. Se confirma: hay algo todavía más molesto que un 'timeline' llena de almuerzos en caros restaurantes para dar envidia.

Hablamos de 'Tweet your food', un proyecto de Danny George y Matthew Kaney salido de la 'hackathon' más divertida e inútil que se recuerda: “Cosas estúpidas que nadie necesita e ideas terribles”. El título lo dice todo, y los participantes supieron estar a la altura.

Manzana enganchada al dispositivo

Un sensor insertado en la comida recoge información y la envía a una placa Arduino Yún, que procesa los datos y manda el tuit, todo ello gracias a las herramientas de software para la internet de las cosas de Temboo. Es así como las viandas publican un mensaje por cada mordisco y 'alimentan' un 'timeline' de lo más pintoresco.

Lo que dice la pizza al ser comida

Los posibles usos de esta tecnología son (seguro) innumerables, aunque a bote pronto alcanzamos a imaginar tan solo tres. El primero, dejar constancia de cada bocado que consumes, alcanzando cotas desconocidas para los acérrimos defensores del 'quantified self' (la gente que monitoriza cada mísero detalle de sus vidas).

En segundo lugar, sacar adelante una operación bikini especialmente cruel basada en la vergüenza y la presión social. Amigos, familiares y desconocidos sabrán cuando la irrefrenable gula ha derribado tus murallas mentales y le has hincado el diente a un peligroso salchichón. Será entonces cuando puedan ejercer de jueces y verdugos, cubriendo de oprobio tus menciones y obligándote a reflexionar.

En tercer y último lugar, lo más evidente: torturar a tus seguidores con una versión si cabe más cansina –y deplorable- de los incesantes tuits sobre comida en restaurantes 'chic' que suelen enviar. Una forma poco sutil y muy ingeniosa de hacer que se arrepientan.

Este invento que podría dar el pistoletazo de salida a una 'internet de los alimentos' no fue el único que surgió de la lunática 'hackathon' organizada por Sam Lavigne y Amelia Winger-Bearskin. Un peculiar sistema de telepresencia (que en realidad era una iPad en la cara de un humano), un espejo retrovisor para personas basado en Oculus Rift o un traductor de subtítulos inglés-emoticono fueron algunas de las creaciones salidas de esta singular cita para desarrolladores.

Y todo esto, te preguntarás, ¿con qué objetivo? Según sus creadores, con el único y honesto afán de criticar "el autobomobo y el postureo que abundan en la industria tecnológica" y todas esas 'hackatones' que nacen para resolver problemas supuestamente serios que, a menudo, no encuentran solución. Y divertirse, claro, que la risa es el mejor medicamento.

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