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Hyperloop casero: un grupo de estudiantes adelanta el sueño de Elon Musk (en miniatura)
Un equipo de estudiantes de ingeniería mecánica de la Universidad de Illinois ha construido una réplica en miniatura del famoso Hyperloop de Elon Musk, una forma de transporte futurista que permitirá recorrer enormes distancias en tiempo récord. Es una maqueta y presenta algunas diferencias respecto al original del genio multimillonario, pero no deja de ser la primera vez que vemos en acción esta tecnología futurista.

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Automóviles, trenes, barcos y aviones. Cuatro son los medios de transporte que empleamos hoy en día para transportar personas y mercancías de un sitio a otro, a pesar de que ya tienen solera y la ciencia ficción nos prometió híbridos. Porque, ¿dónde están los coches voladores?
Mientras llegan hay un controvertido visionario, un hombre polémico y genial a partes iguales, que sueña con sumar un quinto componente a la lista: se llama Elon Musk y es el hombre que revolucionó los pagos con PayPal, popularizó los vehículos eléctricos con Tesla y dio el pistoletazo de salida a los viajes espaciales con SpaceX. Su Hyperloop está llamado a ser el medio de transporte del futuro.
Se han vertido ríos de tinta sobre esta tecnología del mañana, pero aún tendremos que esperar bastantes años para verlo en funcionamiento y aún más para que conquiste las ciudades (si es que algún día llega a hacerlo). Entretanto, un grupo de estudiantes de ingeniería mecánica de la Universidad de Illinois ha construido la primera réplica en miniatura de este sistema de tubos parcialmente presurizados que se ha podido ver hasta el momento.
Esta versión académica del Hyperloop no es completamente fiel a la hoja de ruta que trazó Elon Musk en su ya famoso informe de 2013. Hay algunas diferencias clave que alejan este experimento de un verdadero prototipo, pero el funcionamiento es el mismo en lo esencial: una serie de cápsulas que albergarían a los pasajeros circulan a velocidad de infarto flotando sobre un colchón de aire por el interior de un tubo que rodea toda una habitación.
En esta versión del Hyperloop, las reducidas cápsulas viajan a unos tres metros por segundo, que equivaldrían a más de 250 kilómetros por hora a escala real. Bastante lejos de la velocidad máxima que contemplaba el diseño original de Elon Musk, por encima de los 1.220 kilómetros por hora. La diferencia es fruto de la simplificación que han debido realizar los ingenieros para poner en marcha la maqueta en un solo semestre.
Además, la réplica de la Universidad de Illinois, por restricciones de espacio, recorre una red de tubos ovalada que sería inimaginable en un trazado real. Los expertos consideran imposible que el Hyperloop, tal y como Musk lo ha concebido, describa una curva tan cerrada sin perder muchísima velocidad o ver comprometida la seguridad. Por tanto, habrá de ser un recorrido en línea recta como el de una autopista. Sin embargo, a menor escala y velocidad, los investigadores sí han podido implementar los giros.
El grupo de estudiantes detrás de esta maqueta no es el único que se ha puesto manos a la obra para recrear el transporte del futuro. Distintos ingenieros de esta y otras universidades trabajan ya en las cápsulas a tamaño real que tomarán parte en la Hyperloop Pod Competition, recientemente puesta en marcha por SpaceX, la empresa de vuelos espaciales del multimillonario padre de la idea.
La firma está construyendo un tubo de entre dos y cinco kilómetros en su sede de Hawthorne (California) para albergar este certamen que se celebrará en junio de 2016. Es la primera vez que el propio Musk se pone al frente de una iniciativa para hacer realidad su sueño, aunque hay en marcha otros proyectos bastante prometedores.
Quizá el más conocido es el de Hyperloop Transportations Technologies, un grupo de 400 científicos e ingenieros de distintas especialidades, algunos empleados de la NASA o incluso Tesla y SpaceX, que trabajan en su tiempo libre para construir la primera línea, de unos ocho kilómetros, en la ciudad de Quay Valley (California) a comienzos de 2016.
El día en que una cápsula flotante nos lleve a toda velocidad de un sitio a otro a través de tubos todavía está muy lejos, pero ya no cuesta tanto imaginar ese transporte del futuro. Hace dos años, cuando Elon Musk presentó su 'white paper' y dejó al mundo con la boca abierta, el escepticismo era la norma. Ahora es casi la nota discordante.
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