Más de 800 personas afectadas y 26 fallecimientos. Estas son las últimas cifras que se conocen (a fecha de 24 de enero) sobre los efectos del virus bautizado 2019-nCoV e identificado en la ciudad china de Wuhan a principios de mes.

Aunque sus efectos se han detectado ya en otros cuatro países, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido esta semana que todavía es pronto para declarar el brote como una emergencia global, a la espera de nuevos casos y datos sobre la enfermedad.

Mientras tanto, las autoridades chinas han puesto Wuhan en cuarentena para evitar que el virus se expanda: el aeropuerto y la estación de tren han cerrado. El metro y los autobuses también están temporalmente paralizados. Asimismo, hay restricciones en el transporte y la celebración de eventos públicos en otras ciudades. Los gobernantes temían que las migraciones que suelen acompañar al comienzo del año nuevo chino (el 25 de enero) contribuyeran a la difusión internacional del virus.

Si bien existen todavía muchas incógnitas acerca de este patógeno, los científicos encargados de estudiar el caso, tanto dentro como fuera del país asiático, cuentan ya con información útil y fidedigna sobre esta microscópica amenaza para la salud humana.

Advertencias sobre cómo actuar ante posibles síntomas para los pasajeros de un avión chino | Wikimedia Commons

¿Es un virus nuevo?

El virus, desconocido hasta la fecha, es un coronavirus, una familia a la que también pertenecen otros patógenos causantes de enfermedades que van desde el resfriado común a los síndromes respiratorios de Oriente Medio (MERS) y el agudo severo (SARS). Este último es un tipo de neumonía detectada también en China por primera vez en 2003 y responsable de más de 700 fallecimientos en 37 países.

Expertos del país asiático ya han secuenciado y compartido el genoma del bautizado como 2019-nCoV para que otros puedan estudiarlo y diagnosticarlo fuera de sus fronteras con pruebas genéticas. Según ha explicado el investigador Arnaud Fontanet, del Instituto Pasteur en París, el nuevo patógeno comparte el 80% de su ADN con el SARS.

¿Cuáles son sus consecuencias?

Los síntomas del 2019-nCoV en su forma actual son menos severos que los causados por el virus del SARS, al que tanto se parece. Su tasa de mortalidad (del 3%, de momento) es menor que la de su predecesor, que rozó el 10%. No obstante, aunque no tiene por qué suceder, Fontanet ha advertido que el virus podría mutar a una cepa más virulenta, como ocurrió con el SARS.

Ambos coronavirus causan problemas en el sistema respiratorio, pero los daños provocados por el 2019-nCoV no son tan severos. En principio, su levedad supone un dato positivo, pero también entraña riesgos: al no sufrir signos graves, los afectados pueden seguir con su vida normal y viajar antes de sospechar que están enfermos.

Imagen de un coronavirus | CDC/Dr. Fred Murphy/Wikimedia Commons

¿Cómo se transmite?

Las autoridades de Wuhan han señalado un mercado de pescado de la ciudad como el epicentro del brote, que comenzó en diciembre. El virus es de origen animal y los expertos señalan que lo más probable es que proceda de una serpiente, aunque aún está por confirmar.

Tanto el SARS como el MERS procedían de murciélagos y estos animales se alimentan de reptiles, por lo que el 2019-nCoV podría haber pasado de los mamíferos voladores a las serpientes antes de llegar a los humanos. Mientras viven en este hospedador animal primario, los coronavirus desarrollan las mutaciones genéticas que les permiten infectar a las personas.

El patógeno se propaga ya entre humanos. Ha habido afectados tanto entre el personal sanitario como entre los familiares de los primeros contagiados. Además, el virus ha llegado ya a Tailandia, Japón, Singapur, Corea del Sur y Estados Unidos. Nathalie MacDermont, del King’s College London, ha advertido que el 2019-nCoV parece transmitirse a través del aire, en partículas emitidas al estornudar o toser.

Utilizando modelos de propagación y teniendo en cuenta los datos de afectados fuera de China, los científicos han estimado cifras de expansión superiores a las oficiales. Un estudio de la Universidad de Hong Kong calcula 1343 casos solo en Wuhan y otro trabajo del Imperial College de Londres eleva el número a 1700.

¿Cómo podemos protegernos?

De momento, no existe vacuna ni ningún tratamiento antiviral para las infecciones por coronavirus. Es necesario conocer el ciclo de vida completo del 2019-nCoV, desde su origen a la forma en que se transmite y se replica, para poder prevenir y tratar la enfermedad de manera eficiente.

Los científicos trabajan para confirmar el origen del patógeno y la manera en que actúa en las serpientes. Una tarea que no va a ser fácil, ya que el mercado de Wuhan fue desinfectado después de la detección del brote y está actualmente cerrado.

Según la OMS, la mejor manera de evitar la infección por ahora es que los ciudadanos se laven las manos a menudo, se cubran la boca y la nariz cuando estornuden, cocinen bien la carne y huevos y eviten el contacto con animales silvestres y de granja. Además de, evidentemente, no viajar la zona donde se detectó el origen del brote ni áreas cercanas.