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LOS BIÓLOGOS INFILTRAN ESTE MINIROBOT EN LA ANTÁRTIDA

El pollito robot que espía al pingüino emperador

Un equipo de biólogos infiltra a un pollito robot en una colonia de pingüinos emperador. Los pingüinos, incluso, interactuaron con este diminuto espía, al que casi acurrucan como una cría más.

Pingüino robot en la Antártida

Biólogos franceses crean un bebe pingüino robot Nature

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Los pingüinos emperador son una especie complicada de estudiar por parte de los científicos. Son muy tímidos, desconfiados, asustadizos y cualquier presencia externa en su hábitat natural eleva de manera peligrosa su ritmo cardíaco.

Por ese motivo, un equipo de biólogos franceses introdujo en una colonia de pingüinos de Tierra Adelia, en la Antártida, al espía perfecto.

Como si se tratar de una película de la Guerra Fría, los científicos fueron probando diferentes robots teledirigidos que pudieran hacerse pasar por bebé pingüino, hasta dar con el protagonista idóneo de esta historia.

Primero, el diminuto robot contaba solo con una base con cuatro ruedas que asustaba a las aves. Poco a poco, los investigadores lo fueron disfrazando para así emular a una verdadera cría de emperador.

Tras cinco versiones del robot, lograron infiltrar a un pollito mecánico cubierto de pelaje gris, brazos negros, cara blanquinegra y pico oscuro. El bebé espía fue, por fin, aceptado por los pingüinos de la colonia.

A más de 650 metros de distancia, los científicos infiltraron por control remoto al pollito robot espía en el reino del pingüino emperador.

Las aves adultas no huyeron esta vez. Es más, interactuaron con el bebé mecánico. Los científicos aseguran que incluso le susurraban cánticos similares a música de trompeta, como si se tratase de un bebé pingüino más de la colonia.

Como el robot no tenía incorporado el sonido dentro de sus mañas de espía, muchos de los pingüinos adultos se veían decepcionados por el comportamiento de este nuevo miembro del grupo.

La iniciativa surge de un grupo de biólogos y cineastas franceses, liderados por Yvon Le Maho, de la Universidad de Estrasburgo (Francia), cuyos resultados difundió la publicación Nature Methods.

El emperador es la única especie de pingüino que tiene una reproducción errante. Las colonias realizan largos desplazamientos de hasta 20 kilómetros para que las hembras incuben un único huevo durante el duro invierno de la Antártida; y son capaces de recorrer 500 kilómetros en busca de alimento para sus crías.

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