La popularidad en Instagram sienta bien, y un aluvión de ‘likes’ le sube el ego a cualquiera, pero hay riesgos que no merece la pena correr por conseguir el selfi perfecto. Arriesgar la vida por hacerse una autofoto al borde de un acantilado o en las vías del tren es algo que a la mayoría nos parece inconcebible, pero lo cierto es que la inconsciencia humana no conoce límites y decenas de personas han fallecido ya por esta causa, en pos del autorretrato de sus sueños.

Más de 250 personas a nivel global perdieron la vida entre octubre de 2011 y noviembre de 2017 mientras trataban de hacerse un selfi, según un estudio reciente de investigadores indios. La cifra podría ser aún mayor, no solo porque tenemos constancia de más accidentes fatídicos en los últimos meses, sino porque además el trabajo solo recoge las muertes por selfi que han salido a la luz a través de los medios de comunicación.

La mayoría de los trágicos decesos fueron por ahogamiento, seguidos por los incidentes fatales vinculados al transporte (como esas mencionadas autofotos en las vías del tren) y las caídas desde las alturas (cataratas, acantilados, etc.). Otras causas menos frecuentes tienen que ver con animales, armas de fuego o electrocución.

Los países donde más fallecimientos de este tipo se han producido son la propia India, Rusia, los Estados Unidos y Pakistán, y resulta especialmente preocupante que un buen número de ellos han tenido como víctimas mortales a personas jóvenes. Más del 85 % tenían entre 10 y 30 años, según los investigadores.

Como medida para prevenir este tipo de accidentes evitables, los autores del estudio proponen la creación de “zonas sin selfis” en las que se prohíba hacer autofotos, como en las cercanías de grandes masas de agua, cimas de montañas o en lo alto de grandes edificios. Es algo que países como Rusia o la India, que como hemos visto están entre los principales afectados, ya han puesto en marcha con iniciativas de diverso alcance.