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SEGÚN UN NUEVO ESTUDIO

Hallada la clave de la tartamudez

La tartamudez es un trastorno del habla, que puede presentarse de forma permanente o circunstancial, en la que el sujeto repite de forma involuntaria ciertas palabras, sonidos o sílabas en su discurso o comunicación y puede ir acompañado de diversos movimientos del rostro.

La tartamudez comienza desde la infancia

Pixabay La tartamudez comienza desde la infancia

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La tartamudez suele comenzar entre los 2 y los 5 años de edad (más común entre niños que entre niñas) y afecta a aproximadamente un 1% de la población en todo el mundo, según la National Stuttering Association (Asociación Nacional de la Tartamudez).

A pesar de que el 80% de los.niños en edad preescolar que tartamudean suelen superar esta barrera de comunicación, encontrar las claves de este trastorno sería interesante y esperanzador para los que la sufren. Pues bien, ahora, una nueva investigación llevada a cabo por científicos del Instituto de la Mente en Desarrollo del Hospital Pediátrico de Los Ángeles (Estados Unidos) ha realizado nuevos hallazgos sobre la tartamudez, descubriendo que en las personas que tartamudean existen una serie de circuitos cerebrales cuyo funcionamiento aparece alterado.

Para el nuevo estudio, los investigadores emplearon la técnica de espectroscopia por resonancia magnética de protón que es capaz de examinar el metabolismo de las neuronas. Así, analizando los circuitos cerebrales de 47 niños y 47 adultos (tartamudos y sin tartamudear), observaron ciertos cambios en las áreas cerebrales asociadas con la atención, el habla y las emociones, a la característica de la tartamudez.

En concreto, descubrieron que las regiones cerebrales afectadas asociadas con la tartamudez incluían una red de producción del habla, la red neuronal por defecto, involucrada en la memoria, la red emocional, la emoción y la atención.

Niña tartamuda
Niña tartamuda | Pixabay

Dichos circuitos, al parecer, no se han desarrollado de forma adecuada, según Bradley Peterson, líder del trabajo. Además, la magnitud de estas anomalías en la comunicación también parece relacionarse con la gravedad de la tartamudez.

Las imágenes por espectroscopia magnética de protón corroboraron lo que los investigadores esperaban encontrar, ya que no solo han ofrecido una fuente de información distinta sobre el cerebro a las técnicas empleadas anteriormente, sino que les sorprendió la robustez de los hallazgos. “Creo que esta modalidad de imágenes es muy potente”, sentencia Peterson.

Según la presidenta de la Fundación Americana de la Tartamudez, Jane Fraser, este estudio apoya tesis anteriores que relacionaban la tartamudez con las emociones, “pero lo interesante es esta nueva visión en la que el cerebro completo participa en la tartamudez”.

El estudio ha sido publicado en la revista The Journal of the American Medical Association.

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