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DOS IDIOMAS, DOS MENTES DIFERENTES

Hablar un segundo idioma cambia la forma en la que ves el mundo

El pensamiento de una persona bilingüe es mucho más flexible y obtiene una mejor visión del mundo que le rodea.

El estudio se ha llevado a cabo con anglo y germanoparlantes

charlesfred en Flickr bajo licencia CC El estudio se ha llevado a cabo con anglo y germanoparlantes

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Pongamos que estamos hablando de las distintas hipótesis que derivan de un atraco que hemos presenciado. Si nos cuestionamos dónde está el ladrón quizá obtengamos una respuesta más precisa si hacemos la pregunta en alemán. Pero si queremos saber por dónde huyó, es mejor que la hagamos en inglés.

Eso es, al menos, lo que dice un nuevo estudio: que los hablantes de los dos idiomas ponen un énfasis distinto en las acciones y sus consecuencias, lo que influye en su manera de ver el mundo.

Los estudios cognitivos de varias lenguas llevan publicándose desde 1940, aunque hay bastante escepticismo ante ellos. Los críticos afirman que son experimentos de laboratorio que acaban reflejando diferencias culturales no relacionadas con el lenguaje.

De todas formas esta investigación, publicada en 'Psychological Science' y recogida en 'Science Mag', hace hincapié en las personas que hablan varios idiomas. En lugar de preguntarse si los hablantes de distintas lenguas tienen mentes distintas se preguntan si puede haber dos opiniones distintas dentro de una sola persona.

Para ello se centraron en las diferencias entre angloparlantes y germanoparlantes, ya que los primeros suelen centrarse más en la acción en sí y los segundos en su desarrollo completo. Por ejemplo, un alemán podría decir “Un hombre sale de su casa para ir a una tienda” y un inglés diría en su lugar “Un hombre está caminando”.

Para demostrarlo, mostraron varios vídeos de personas caminando, montando en bicicleta, corriendo o conduciendo. En cada serie de tres vídeos los participantes tenían que decidir si una escena con un objetivo ambiguo era más parecida a una escena con un objetivo claro o a una sin ningún objetivo.

Los que hablaban alemán calificaron el 40% como escenas ambiguas, mientras que los que hablaban inglés, solamente el 25%. Esta diferencia en el porcentaje radica en la importancia que ponen los primeros en los resultados de las acciones.

Así, las personas bilingües cambian de perspectiva basándose en el lenguaje dominante en su cerebro. Durante el estudio los alemanes que hablaban inglés fluido dieron respuestas muy similares a los que sólo hablaban alemán, mientras que un grupo similar de alemanes bilingües, examinados en Reino Unido en inglés, llegaban a las mismas conclusiones que los británicos.

Este cambio de chip podría ser un mero efecto cultural, pero un segundo experimento mostró que los bilingües podían cambiar tan rápido de perspectiva como cambiaban de idioma.

El resultado del estudio sugiere que un segundo idioma puede jugar un papel inconsciente muy valioso en la percepción. “Con otro idioma aparte del nativo tienes una visión alternativa del mundo. Puedes oír música sólo por un auricular o puedes escucharla en estéreo... Sucede lo mismo con los idiomas”, según cuenta Panos Athanasopoulos, uno de los autores, a 'Science Mag'.

Sin embargo, algunos psicólogos cognitivos siguen siendo escépticos con este tipo de estudios de laboratorio. Los consideran artificiales ya que, aseguran, la gente se centra más en el lenguaje que en un momento cotidiano de la vida real.

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