SE BASTA ÉL SOLITO

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Esto es todo lo que necesita tu cuerpo para eliminar toxinas

Órganos como los riñones, el hígado y los pulmones se encargan de proteger y depurar el organismo. No necesitan que tomemos preparados ‘detox’, solo que los mantengamos en buen estado.

Prácticas sencillas como beber agua ayudan al organismo a eliminar sustancias nocivas
Prácticas sencillas como beber agua ayudan al organismo a eliminar sustancias nocivas | Pixels
Lucía Caballero
  Madrid | 17/05/2019

Zumos de un intenso color verde, litros de agua, suplementos de diverso tipo, infusiones y verduras y frutas por doquier. Estos son los componentes básicos de la mayoría de las dietas depurativas que, junto con productos supuestamente formulados a base de ingredientes ‘detox’, prometen librar a nuestro cuerpo de sustancias perjudiciales y de las temidas toxinas.

Sin embargo, por mucho que estos planes alimentarios puedan hacernos sentir mejor debido a su alto contenido en alimentos saludables, no existen evidencias científicas que refrende la idea de que el cuerpo humano necesite una dieta especial para deshacerse de aquellas sustancias que no le hacen falta.

El organismo humano dispone de un efectivo sistema para limpiar y expulsar productos de desecho y compuestos perjudiciales. Nuestros pulmones, hígado (a través de la bilis), riñones (orina), tracto digestivo (heces), piel (sudor y sebo) y sistema linfático (linfa) están diseñados para eliminar o neutralizar sustancias tóxicas. Como indica el científico del CSIC Miguel Herrero, “solo hay que darles un buen aporte de agua para que funcionen a pleno rendimiento”.

¿De qué nos depuramos?

Las toxinas son sustancias perjudiciales producidas por células vivas de organismos como plantas, animales o bacterias. En el caso de las personas, este tipo de componentes pueden ser generados por el propio cuerpo humano o venir del exterior.

Entre aquellos con origen en el organismo se incluyen subproductos de muchos procesos fisiológicos, como el procesamiento de los componentes de los alimentos para conseguir energía (que da lugar a los llamados radicales libres) y las sustancias de desecho de las células.

El cuerpo se encarga de neutralizar estas moléculas o reconvertirlas en otros compuestos inocuos para mantener a raya su concentración y evitar que alcance niveles tóxicos. El hígado metaboliza y transforma muchas de ellas, que luego son expulsadas a través de la orina o las heces.

Las vitaminas participan en la acción de las encimas | Pixels

Pero las toxinas también pueden venir de fuera, como en el caso de las producidas por bacterias y otros microorganismos patógenos. Afortunadamente, la piel supone una barrera para estas moléculas indeseables: en su superficie existe una microbiota compuesta por bacterias, hongos y levaduras beneficiosas que nos protegen de los intrusos que pueden provocar infecciones o inflamación.

Además, la capa más externa de la epidermis está formada por queratinocitos, un tipo de células que actúan también como muralla frente a agentes perjudiciales y microorganismos patógenos. Aunque cumplen con su labor naturalmente, conviene que las mantengamos en buenas condiciones, protegiéndolas de agresiones externas como la luz solar y utilizando hidratación.

Otros tóxicos

Más allá de las toxinas producidas por los seres vivos, existen otros compuestos químicos tóxicos que llegan a nuestro cuerpo a través de la dieta o del medio ambiente (agua, aire, etc.). Pueden proceder de alimentos —como los ricos en grasas, aditivos, fritos y aquellos procesados a altas temperaturas, como los aceites refinados— y bebidas como el alcohol. También se incluyen en este grupo otros agentes como el tabaco y los contaminantes.

Sustancias dañinas como los compuestos orgánicos persistentes o los metales pesados se acumulan en los tejidos grasos de los animales que luego forman parte de nuestra dieta o se hallan en las partículas de aire que respiramos, sobre todo en interiores.

Aunque es muy difícil evitar el contacto con muchas de ellas, si quieres ayudar a tu cuerpo a protegerse, lo mejor que puedes hacer es ahorrarle trabajo y huir de los alimentos procesados, con aceites refinados y fritos y otras sustancias como el alcohol.

Si bien es cierto que llevar una dieta saludable y rica en productos vegetales puede ayudar en esta tarea, tampoco hay que pasarse: reducir el menú diario a preparados líquidos, zumos y verduras (como indican muchos programas ‘detox’) puede tener efectos perjudiciales para la salud.

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