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LE SIRVE PARA ESTUDIAR SU PLASTICIDAD

Este científico ha escaneado su cerebro dos veces a la semana durante año y medio

Normalmente, los autores de una investigación cuentan con un grupo de voluntarios para realizar los ensayos. No es el caso de este psicólogo de la Universidad de Stanford, que decidió  hacerse pruebas a sí mismo. Le ha servido para estudiar las adaptaciones del cerebro a los cambios en las condiciones externas.

Cerebro escaneado

Marco Antonio Gutierrez Hurtado en flickr cc Cerebro escaneado

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Cada mañana de los martes y los jueves Rusell Poldrack, un psicólogo de la Universidad de Stanford, hacía una resonancia magnética de su cerebro y medía su actividad neurológica. Lo ha hecho durante un año y medio, el tiempo que ha durado su investigación, publicada recientemente en ‘Nature Communications’.

Lo más habitual en un estudio científico es que un grupo de voluntarios participen en los ensayos que requiere. Sin embargo, a  Poldrack y un grupo de colegas les ha bastado con la cabeza del primero para analizar la plasticidad del cerebro, es decir, su capacidad para adaptarse a los cambios.

El objetivo era observar cómo las diferentes partes del órgano interactúan entre sí y cambian los patrones de comunicación entre neuronas. Cuando una de las áreas resulta alterada o dañada solicita a otras (en idioma químico) que le sustituyan en su labor.

Estas secciones se comunican mediante una red conocida como ‘conectoma’, una tela de araña neuronal ampliamente estudiada por los científicos, que han conseguido detectar las diferentes rutas para construir una especie de mapa.

Así, los sucesivos escáneres sirvieron para monitorizar los cambios en el ‘conectoma’ del cerebro de Poldrack. Aunque aún hacen falta análisis más profundos, el psicólogo y sus colegas han encontrado que los cambios en su comportamiento provocaban rápidas modificaciones en su actividad neurológica. Por ejemplo, cuando reducía su dosis de cafeína por la mañana, las conexiones entre las áreas responsables de la visión y el sentido del tacto, el dolor, la temperatura, o el movimiento se fortalecían.

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