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‘TODO ESTÁ EN LOS NÚMEROS’, DE CLAUDI ALSINA

De la copa de sujetador a la talla de zapato: ¿quién le puso números a la ropa que llevas?

Del sujetador a los zapatos, toda la ropa ahora tiene talla, normalmente, numérica. Fue el paso hacia una sociedad industrial que fabricaba en masa prendas que antaño se hacían a medida para las elites, normalmente, nobles o monarcas.

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Las tallas de la ropa, cuando se dejó de hacer solo a medida, eran una convención local o de cada uno de los fabricantes. Camisa de la 86, pantalones de la 93, etcétera.

Incluso hoy, la normalización de las tallas se divide no solo por números, sino también por continentes: Europa, Estados Unidos…

¿Cómo se pone talla a los sujetadores?

Los sujetadores, por ejemplo, es una de las prendas más complicadas de seleccionar por su diferente medidas.

“Hay que elegir la medida del tórax, y añadir 15 centímetros. Esta sorprendente suma que solo se realiza en España y Francia nos da la medida de la talla”, explica en su libro ‘Todo está en los números’, el catedrático de Matemáticas de la Universidad Politécnica de Cataluña Claudi Alsina.

Después de este cálculo matemático, posteriormente, hay que definir el tamaño de las copas, que se calcula desde el pecho hasta los pezones, hasta fijarlo no en una guía numérica, sino en escalas alfabéticas: AA, A, B, C…

De esta manera, las copa A, por ejemplo, indica una diferencia entre 11 y 13 centímetros, frente a los 15 centímetros de una copa B.

“La cosa se complica todavía más si tenemos en cuenta la forma de las copas, la tira de sujeción, los rellenos, pero, hasta donde yo sé, aquí no entran las matemáticas”, escribe Alsina.

Pensamos que las matemáticas tienen una función únicamente de resolver grandes ecuaciones; pero no. Las matemáticas están, como describe en su libro, en nuestro día a día. Y, detrás de cada operación numérica también existe una historia.

Las tallas de sujetador no solo, como vemos, una de esas aplicaciones. Cada vez que vamos a comprar un par de zapatos, ya sabemos de antemano qué numeración nos sienta bien. Pero no siempre fue así.

¿Quién le puso la actual numeración a los zapatos?

Cuando el calzado era de fabricación artesanal, cada persona esperaba que el zapato se ajustara a medida a su pie. No existían las tallas. Sí, cuenta la leyenda, el denominado “pie del rey” o calza que impedía que al medir la planta se le hiciera cosquillas al monarca.

La revolución industrial y la fabricación en serie trajo también el uso de tallas estandarizadas. Así existía el punto de Berlín, el de Viena, o el de París, que fue finalmente –el francés- el que adoptamos los españoles.

Esta unidad napoleónica se definía como 0,66 centímetros; es decir, quien tenía un 30 de talla era porque se calzaba sobre 20 centímetros.

El punto de París aún se sigue utilizando en Europa, mientras que en el Reino Unido, por ejemplo, el origen de las tallas deviene de lo establecido en el reinado de Eduardo II (1307-1327).

El rey inglés fijó la pulgada –la longitud de tres granos de avena- como unidad de medida (2,54 centímetros). Así, doce pulgadas eran para un pie estándar (30,48 cm).

Después de todo esta guía de medida, los zapateros ingleses adoptaron el punto inglés bajo la premisa de un punto un grano de avena (1/ 3 depulgada o 8,46 cm) y así le asignaron el número 1 al zapato que en sistema del resto de Europa era el 33.

Luego, con la emancipación de las colonias británicas de América (los actuales EE UU), el sistema se complicó aún más. Dado que el sistema estadounidense sigue el modelo inglés; pero, ojo, le suma 1,116 cm.

Todo un lío, pero muy matemático…

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