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CERUMEN INFECTO

Los científicos insisten: deja ya de usar bastoncillos para las orejas

Te gusta cuidar de tu higiene personal y procuras hacerlo habitualmente. Pero lo que quizás no sabías es que, en cuestión de limpieza del pabellón auditivo, lo estás haciendo mal. Pero que muy mal.

En este caso, el algodón sí engaña

Pixabay En este caso, el algodón sí engaña

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Berta Mina | @BertaMina | Madrid
| 03.03.2017 13:57

Te lo han dicho cientos de veces, pero tú ahí, como si nada, dale que dale usando el bastoncillo para rebañar el cerumen de dentro del oído y creyéndote que sigues las pautas de higiene básicas a la perfección.

Basta ya de hacer oídos sordos (si es que no te has dañado de verdad el pabellón auditivo) y deja de usarlos de una vez por todas. La ciencia insiste: estos artilugios no sólo pueden dañar tus oídos, sino que además son un lastre para el medio ambiente.

No hay más cera que la que arde... y la que está en tu oreja

Aclaremos esto: la cera es buena. No vayas a pensar que si tienes cera en los oídos es porque eres una persona sucia y con una higiene descuidada. Sólo podrías pensar así si con lo que sale de tu oído fuera suficiente como para montar una delegación del Museo de Cera en tu casa, pero por suerte tales extremos no son lo habitual.

El cuerpo es sabio (no siempre, pero en el caso que nos ocupa sí) y produce solamente el cerumen que tu sistema necesita para limpiar, lubricar y proteger los oídos. Actúa como un agente de limpieza para mantenerlos sanos, proporcionando una película a prueba de agua que ayuda a mantener el canal auditivo seco y evita que los gérmenes causen infecciones.

Vamos, que es como un chubasquero en una atracción de agua, o como el hule en una mesa llena de comida y líquidos. Pero no sólo eso: además, la cera, cual tela de araña, atrapa la suciedad y el polvo que pueda entrar y evita que se dañe o irrite el tímpano.

Muy bien: una que no se salta lo de limpiarse detrás de las orejas | Flickr

¿Has notado que en tu oreja a veces algo hace plop como si se destaponase? No es nada grave. Probablemente sea el cerumen que sale de tu oído. Esto se debe a que durante el acto de masticar, el movimiento de la mandíbula y la piel que crece en el canal auditivo ayudan a mover la cera en los oídos desde el interior a la apertura de la oreja.

Sí, en tales circunstancias puedes limpiarlo porque el cerumen ahí ya no cumple la función que tenía encomendada. Por eso se suele decir que el oído hay que limpiarlo con el codo, porque el codo es tan grande que no puede entrar dentro del oído, y así no se daña en ningún momento -con el codo de otra persona, claro, Aano ser que seas tan flexible como Mister Fantástico y lo consigas-.

A bastoncillos recios, oídos sordos

Hasta aquí todo correcto: si hay un exceso radical debemos eliminar parte de cerumen. Pero, ¿cómo? Atento porque te lo va a explicar cualquier otorrino incluso estando en primero de carrera -de hecho, llevan años advirtiéndotelo-: no uses bastoncillos.

Los últimos han sido los miembros de la Academia Americana de Otorrinolaringología, que en una reciente actualización en sus recomendaciones, advierten de las lesiones que el uso de bastoncillos puede provocar. ¿Lesiones y problemas de salud? Sí, amigos.

Si lo que pretendes es recoger la cera que se acumula dentro del conducto auditivo, al usarlos lo único que conseguirás es que el bastoncillo empuje el cerumen hacia la parte interior y pueda formarse precisamente un tapón de cera que reduciría tu capacidad de audición. O peor aún: si eres un poco bruto, incluso podrías dañarte el tímpano.

Ojo, que en esta “atr-oído-cidad” también se incluyen otros objetos no destinados a ese uso, pero que quizás te dé por utilizar, como horquillas, palillos de dientes, clips o incluso la uña del mismísimo dedo meñique. Basta ya.

Todos contra el bastoncillo

Poca broma. Según los expertos, en Reino Unido cerca de 7.000 personas al año acaban en el hospital debido al uso de bastoncillos de algodón. Es más, en este país se están planteando prohibirlos, y en Francia se los van a quitar de enmedio para 2020, pero no sólo porque no sirven de mucho higiénicamente hablando, sino también por su impacto ambiental.

Resulta que los bastoncillos se han convertido en otro "monstruo de las cloacas". Al igual que las toallitas húmedas, los palitos algodonados que acaban en el váter generan, con el cilindro central de plástico, graves problemas. Se acumulan en las plantas de tratamiento de basuras, las estaciones depuradoras de aguas residuales, los cauces de los ríos, las playas y las aguas marinas. ¿Y a qué pez le gusta encontrarse con... eso?

Dicho todo esto, recuerda que la higiene auditiva es importante y que no está de más que te pases ligeramente el pico de la toalla por el interior del oído, o que te limpies siempre detrás de las orejas -que parece que no nos acordamos nunca de esta parte, pero oye, ahí está-. Sé higiénico sin correr riesgos: por favor, abandona los bastoncillos ya.

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