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SE HA UTILIZADO DURANTE MILES DE AÑOS COMO PLANTA MEDICINAL

La ciencia del cannabis

Cada vez son más las voces que piden la legalización del cannabis. Las cualidades analgésicas de algunos de sus compuestos son bien conocidas, ¿pero qué más provoca esta droga en nuestro cuerpo?

Cannabis

antena3.com / Archivo Cannabis

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París, mediados del siglo XIX. En la, por entonces, más bullente ciudad del mundo proliferaron los clubs privados, similares a los que habían florecido en los años previos a la Revolución Francesa. Allí se reunía la 'crème de la crème' de la intelectualidad para los más variados propósitos, no todos legales.

Uno de estas sociedades, quizá la más famosa, fue el llamado Club des Hachichins. Se reunía en el gótico Hotel de Lauzun, y estaba formado por personalidades de la talla de Charles Baudelaire, Alejandro Dumas, Honoré de Balzac o Víctor Hugo ¿Su ocupación? Probar drogas y analizar, en comunidad, sus efectos.

Entre aquellos destacados hombres había también un psiquiatra llamado Jacques-Joseph Moreau, que sería el primero en estudiar los efectos del cannabis en el sistema nervioso. Sus conclusiones verían la luz en 1845, con el explícito título de 'Hachís y enfermedad mental', y fue el primer libro científico sobre la droga.

Desde entonces, los efectos del cannabis han sido analizados pormenorizadamente en multitud de ensayos. Sus perjuicios y sus beneficios son bien conocidos, lo cual, lejos de arrojar luz al debate sobre su legalización, parece volverlo más y más complejo.

La situación legal

Hace unas semanas, Izquierda Unida presentaba una proposición no de ley para despenalizar el consumo y tenencia de cannabis. La iniciativa fue ignorada por los principales partidos políticos, que llevan décadas aplazado este debate.

En otras latitudes, sin embargo, la actitud de las administraciones es bien distinta. El ejemplo paradigmático lo encontramos en Uruguay. Allí, en diciembre de 2013, el Parlamento aprobó una ley que permite, con ciertas restricciones, el cultivo, comercialización y uso recreativo y medicinal de la marihuana. No es lo habitual: de hecho, la uruguaya es, hoy por hoy, la legislación más permisiva del mundo.

Parece obvio que, en este debate, la opinión pública y la ciencia no pueden discurrir por caminos distintos, como (lamentablemente) acostumbran hacer. Bastaría, en realidad, con que todos tuviésemos una nociones básicas para evitar el prejuicio (simplista, como cualquier prejuicio) del “toda droga es mala”. Vayan, pues, unos apuntes al respecto.

¿Para qué sirve?

Lo primero: el cannabis no es una droga estimulante. Ni depresora. Ni alucinógena. Y, sin embargo, presenta efectos estimulantes, depresores y alucinógenos. La palabra clave, cuando hablamos del cannabis desde un punto de vista científico, es tetrahidrocannabinol, más conocido por sus siglas THC. Se trata de la principal sustancia psicoactiva del cannabis y es la responsable de su efecto analgésico, bien conocido por muchos enfermos de cáncer.

El THC está presente en unos pocos medicamentos. En nuestro país podemos encontrar Savitex, un aerosol con THC y cannabidiol que se utiliza, por vía bucal, para paliar los dolores de la esclerosis ¿Pero cómo lo hace?

Verás, el tetrahidrocannabinol se enlaza a los receptores de canabinoides del cerebro provocando alteraciones en varios neurotransmisores, como la dopamina. Esta sustancia es la responsable de esa sensación de bienestar que buscan tanto los enfermos como los consumidores, digamos, lúdicos. Es el efecto más conocido de esta droga, pero no el único.

Se sabe que el THC aumenta la ansiedad y que, en algunos casos, puede provocar el desarrollo de paranoia. También se cree (aunque hay cierta polémica al respecto) que un consumo prolongado puede aumentar el riesgo de desarrollar depresión y esquizofrenia.

Pero la dopamina no es el único neurotransmisor afectado por el THC; también genera alteraciones en la noradrenalina, sustancia que provoca un aumento de la presión sanguínea y acelera el ritmo cardiaco. En el peor de los casos, esto puede contribuir a un fallo cardiovascular, razón por la que el consumo de cannabis se considera un factor de riesgo para las personas con enfermedades coronarias.

Además, el THC afecta al área del cerebro responsable del movimiento y a la encargada de la memoria. Los fumadores lo saben bien: el consumo de marihuana provoca dificultades para mantener el equilibrio y para concentrarse. Esto, sin embargo, no quiere decir (como a veces se afirma) que el cannabis provoque daños cerebrales de ningún tipo.

Ni Baudelaire, ni Alejandro Dumas ni Víctor Hugo sabían nada de esto cuando, en el siglo XIX, se reunían para experimentar los efectos del hachís. El primero murió de sífilis a los 46 años. El segundo, de un ataque al corazón a los 68. Víctor Hugo vivó 83 años y, hasta donde se sabe, murió de viejo, en su casa y rodeado por su familia. Entre los tres escribieron algunas de las mejores páginas de la literatura universal, probablemente bajo los efectos del cannabis. Piénsalo la próxima vez que leas 'Las flores del mal'.

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