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¿SABES QUÉ CAUSA EL AUMENTO DE LAS VENTOSIDADES?

En un avión es mejor que dejes volar libres tus flatulencias

Puede que provoques un rato incómodo al resto de pasajeros, pero los científicos te aconsejan que des salida a tus gases cuando viajas en avión ¿Sabes por qué?

En un avión es mejor dejar volar las flatulencias

En un avión es mejor dejar volar las flatulencias paalia en Flickr bajo licencia CC

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¿Cuál es el origen de las flatulencias? Fácil: el aire que ingerimos y que pasa por el estómago puede acabar en el intestino, donde se junta con otros gases, algo más pestilentes, producidos por bacterias que se encuentran en los alimentos.

Nuestras flatulencias están compuestas en un 80% por nitrógeno e hidrógeno, mientras que el resto pueden ser dióxido de carbono, metano e incluso oxígeno. Ambas cosas combinadas provocan que expulsemos más de una decena de ventosidades por nuestro recto cada día. Este número no debería sorprendernos ya que es algo que podemos hacer incluso después de muertos, y menos teniendo en cuenta que dichos gases pueden expandirse

Como esto último (lo de la muerte) no lo podremos comprobar por nosotros mismos, aquí va un ejemplo para entender el proceso: quizá sí hayas notado una mayor actividad intestinal cuando un avión comienza a coger altura.

También se dio cuenta de ello el gastroenterólogo Jacob Rosenberg, que lo estudió después de un largo vuelo entre Copenhague y Tokio, una investigación que publicó en el ‘New Zealand Medical Journal’. Notó que su estómago había crecido durante el vuelo, aunque suponemos que no sería porque ingirió legumbres durante el vuelo, ya que el menú a bordo suele tener en cuenta estos “problemas de gases” y ofrece comida ligera.

El médico comprobó que su botella de plástico vacía se expandió cuando bajó la presión, en pleno vuelo, y luego se contrajo, al igual que su estómago. Todo debido a la “ley de los gases ideales”: a menos presión, más volumen, a pesar de que las cabinas estén presurizadas.

A una altura de 33.000 pies en el interior del avión, la sensación para nuestro cuerpo sigue siendo la que tendríamos a 8.000 metros sobre el nivel del mar ¿Y eso qué imploca? Teniendo en cuenta cómo afecta la presión a los gases, si viviéramos en una ciudad a esa altura expulsaríamos diez veces más ventosidades de lo habitual.

Aunque el título de la publicación es en tono jocoso desde el propio título -'Just let it go', que significa “déjalos salir”- el fondo es totalmente serio. El médico aconseja que, cuando estemos en un vuelo, superemos la vergüenza y nos tiremos todos los pedos que podamos (si es posible, eso sí, en el baño).

Esto puede suponer situaciones embarazosas, ya que la mitad del aire que respiramos dentro del avión está recirculando tras pasar por los circuitos de ventilación. Llevar ropa interior con recubrimiento de carbón activo o usar este material en los asientos reduciría el hedor, aunque es cierto que la primera solución puede sonar un poco radical, a no ser que seas propenso a producir muchos gases, en cuyo caso será mejor que levantarte una y otra vez para ir al baño.

Porque, como habrás podido deducir, lo que puede ser doloroso es aguantar durante el vuelo. Es algo que depende mucho de las personas, pero a mayor edad es más perjudicial retener las flatulencias.

¿Y qué hacer si no quieres ser odiado por los pasajeros y no quieres que tu aparato digestivo conviva con esos gases en expansión? Para evitarlas se recomienda reducir la cantidad de fibra ingerida y recurrir al arroz, el pescado y zumos sin pulpa. Algo que es bastante recomendable en el caso de los pilotos y el personal a bordo de la aeronave... y de los pasajeros.

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