El tiempo es un bien muy preciado para el ritmo de vida en las sociedades desarrolladas, por lo tanto, el cambio de hora adquiere cierta relevancia. Atrasar la hora, adelantarla, ¿amanecerá más temprano, o más tarde? Cada año surgen los mismos dilemas en dos momentos puntuales, el último domingo de marzo y el último domingo de octubre: es el cambio de horario. Y el próximo domingo 27 de octubre Europa deberá, una vez más, atrasar sus relojes.

Queda poco para modificar los relojes manuales de la casa: el del horno, el de la cocina, el del despertador (si es que todavía tienes)... Y mentalizarse de que en la madrugada del sábado 26 de octubre al domingo 27, las 3.00 de la mañana serán las 2.00.

Todo parecía indicar que el pasado marzo España experimentaría el último cambio de hora. Sin embargo y por el momento, el Gobierno de España y la Unión Europea no han llegado a un acuerdo concluyente, así que mientras tanto nos continuaremos enfrentando al cambio de horario.

Para muchas personas no es, precisamente, una de esas noticias que alegran la mañana: el buen tiempo, días largos o paseos vespertinos parecen terminarse definitivamente en gran parte de España, el cambio de hora no hace más que recalcar este hecho, comienza "el horario de invierno". Pero no todo son malas noticias: podrás dormir una hora más, y/o disfrutar más de la fiesta.

¿Qué sucede cuando se cambia la hora? Esto, junto con el descenso de las temperaturas, afecta a los ritmos biológicos de nuestro organismo, por lo que en mayor o menor medida, nuestro cuerpo se verá alterado. En el vídeo te explicamos los detalles, así como consejos que te pueden ayudar a adaptarte de la manera más amena posible.

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