Un grupo de investigadores quiso averiguar si la reducción de un día a la semana el calendario escolar afectaría de alguna manera al rendimiento académico de los alumnos. Para ello, analizaron las puntuaciones de estudiantes de quinto de primaria en exámenes de matemáticas y controles de lectura y, para su sorpresa, encontraron que los alumnos que participaban en programas académicos de cuatro días semanales obtuvieron mejores resultados en matemáticas que aquellos que asistían al colegio de lunes a viernes. Sin embargo, no se registró ningún cambio significativo en la capacidad de lectura

"Lo que me interesó de nuestros resultados es que fueron completamente opuestos a lo que anticipábamos", ha manifestado Mary Beth Walker, Decana de la Escuela Andrew Young de Política Pública del estado de Georgia. "Pensábamos que, particularmente para los niños de primaria, las jornadas más largas en una semana más corta calarían negativamente en su desempeño académico, debido a que sus intervalos de atención son más cortos. Además, un fin de semana más largo les daría más oportunidad de olvidar lo aprendido", ha apuntado Walker. 

Pero a pesar de los resultados positivos, no lograron demostrar científicamente la causa de esa mejoría en el rendimiento, aunque Walker parece tenerlo bastante claro: “a los maestros les gusta tanto y están tan entusiasmados con el hecho de trabajar un día menos a la semana que se esfuerzan en hacer mejor su trabajo”. El hecho de que, con el fin de compensar el día que se elimina, las jornadas escolares sean más largas, “permite a los maestros utilizar distintos procesos de instrucción", ha apostillado la experta. 

Por otro lado, ha recordado que “investigaciones relacionadas revelan que las semanas laborales de cuatro días aumentan la productividad de sus trabajadores". Además, favorece la reducción del ausentismo, ya que quienes tienen cita pendiente con el dentista, por ejemplo, pueden posponerla hasta el viernes y de esta manera no faltar a clases". 

De todos modos, los resultados sólo son aplicables a colegios situados en distritos pequeños y rurales. “Habría que reforzar estas buenas noticias llevando a cabo estudios similares en escuelas ubicadas en las grandes ciudades”, ha señalado Walker. 

En opinión de la Decana, sería interesante contemplar este cambio estructural en los programas educativos. Y es que, además de darse una significativa mejora del rendimiento en ciertas materias, supondría un importante ahorro del gasto público y los niños disfrutarían más de sus fines de semana de tres días.