Las lluvias de estrellas son uno de los fenómenos astronómicos más populares, por ser relativamente fáciles de observar. Ahora, como cada primavera, es el turno de las virgínidas. Es cierto que no se trata de una de las más espectaculares y, de hecho, es considerada una lluvia menor por los astrónomos.

Sin embargo, esta noche del 11 al 12 de abril, que será la de mayor actividad, la luna se encontrará en fase de cuarto creciente. Esta situación le dará más atractivo, ya que el cielo estará más oscuro que con luna llena.

Si piensas aprovechar la ocasión para disfrutar del espectáculo, debes tener en cuenta la cantidad prevista de meteoros por hora. En este caso, los expertos apuntan a una cifra: alrededor de cinco. Una cifra moderada, pero que, si las condiciones climatológicas acompañan, sin duda valdrá la pena, ya que podremos verlos cruzar la órbita terrestre a una velocidad de más de 30 kilómetros por segundo.

Para disfrutar de este espectáculo, lo mejor es buscar un lugar donde exista poca o ninguna contaminación lumínica. Si vives en la ciudad, hay que alejarse algunos kilómetros. Un lugar alto, como la cima de una colina o cerro, mejorará la experiencia. Un telescopio te ayudará a observarlo con mayor precisión, aunque no es un requisito indispensable. En cambio, es muy recomendable la paciencia y, a poder ser, un asiento cómodo. Recuerda que los meteoros no acudirán a tu llamada, sino que serás tú quien debe esperarles. Y, en ocasiones, se harán esperar.

Una lluvia de estrellas (o de meteoros) ocurre cuando un cometa se cruza con la órbita de nuestro planeta, o viceversa. En este momento, es normal que el cometa deje tras de sí un un rastro de escombros formado por pequeños fragmentos de roca. Estos, al entrar en contacto con la atmósfera a una velocidad de varias decenas de kilómetros por segundo, se queman por fricción, lo que genera una luz brillante durante una fracción de segundo, que es lo percibimos desde la Tierra.

Estos fenómenos son periódicos, ya que ocurren todos los años sobre la misma fecha. Sus nombres hacen referencia a las constelaciones de las que parecen provenir estas rocas celestes.

En realidad, las virgínidas no es un único fenómeno, sino que se trata de un conjunto de hasta diez lluvias de estrellas que ocurren entre enero y abril. El elemento común es tener su radiante en la constelación de Virgo, de ahí su nombre.