El caso de una joven de 19 años que al nacer fue entregada a unos padres que no eran los suyos ha saltado esta semana a la conversación pública. Un error muy llamativo y trascendental que no obstante, no es lo habitual.

En nuestro país se han dado otros errores como éste, aunque desde el Consejo General de Enfermería insisten en que no es la tónica y que los protocolos funcionan.

En 2013 Naia y Ezequiel fueron intercambiados en Málaga. Fue la abuela de la bebé la que se dio cuenta de que les habían entregado un varón. Habían llegado ya a casa con el pequeño y la madre le había incluso amamantado, pero la abuela no estaba tranquila, algo no le cuadraba y aprovechó un cambio de pañal para constatar que efectivamente, su nieta no era su nieta, sino un joven varón.

El tremendo error se había producido en el Materno de Málaga y en este caso era fácil darse cuenta. Sin embargo, en otras ocasiones, el intercambio no es tan evidente.

En 2004, una madre madrileña llegó a su casa con otro niño. Se llama Susana y relataba entonces su historia a laSexta. Explica que el cambio se produjo tras el baño del bebé. Luego ella se dio cuenta de que el nuevo bebé tenia los ojos mucho más pequeños y cerrados que su hijo Jonathan. El error estaba, según cuenta el marido de Susana en que se le había perdido la pulsera de identificación. Poco después recibían una llamada del propio hospital reconociendo el fallo y confirmándoles que el bebé que tenían con ellos no era su hijo. Una situación que vivieron con mucha angustia.

Otro caso, más antiguo esta vez, se produjo en Las Palmas de Gran Canaria. Allí, dos gemelas fueron separadas al nacer. Sucedió en 1973 y el error no se descubrió hasta que en 2001, una de ellas no le devolvió el saludo a una amiga. En realidad, la gemela a la que saludaba no era la que ella conocía. Casi 30 años separadas, media vida. El abogado de una de ellas explica a laSexta, el terrible conflicto emocional y personal que ha causado este fallo a su clienta.