Una persona de 70 kg alberga en su cuerpo unos 15 g de ácido hialurónico. Forma parte del líquido sinovial que lubrica las articulaciones y de la estructura de la piel, manteniendo el colágeno en su sitio y dando un aspecto terso y relleno. Aproximadamente un tercio del hialurónico se degrada, pero se recupera parcialmente a lo largo del día. El problema es que con la edad se va ralentizando la síntesis natural de hialurónico, mientras que su destrucción sigue un ritmo constante; el resultado es que se degrada más hialurónico del que se regenera. Esa es una de las razones por las que aparecen arrugas, las articulaciones se resienten y la piel pierde volumen.

En la actualidad el hialurónico está por todas partes: en cosméticos, en inyecciones estéticas, en infiltraciones articulares y en suplementos alimenticios para deportistas. Sin embargo, no todos los ácidos hialurónicos son químicamente iguales, ni sirven para lo mismo; a veces, ni si quiera sirven para nada. Analizamos uno a uno.

  • La química del ácido hialurónico

El ácido hialurónico es un polisacárido. Esto quiere decir que está formado por la unión de moléculas de azúcar pequeñas formando cadenas (unidades repetidas de ácido D-glucorónico y N-acetil-D-glucosamina). Estas cadenas experimentan cierta repulsión eléctrica unas de otras. El resultado de esto es que pocas moléculas ocupan mucho volumen, por eso tiene baja densidad, y en lugar de apelmazarse al ser sometidas a presión, unas moléculas se deslizan sobre las otras.

En contacto con el agua el ácido hialurónico se hidrata hasta formar un gel. Dependiendo de la longitud de las cadenas, su capacidad para retener agua varía. Así, el ácido hialurónico macro, también llamado de alto peso molecular, es capaz de retener mil veces su peso en agua. Sin embargo, el ácido hialurónico micro, o de bajo peso molecular, en realidad se refiere a diferentes derivados del ácido hialurónico que forman agregados más pequeños, como los hialuronatos o el ácido hialurónico fragmentado. Debido a su tamaño, la actividad química es muy diferente y tiene una mayor capacidad de penetración en la piel, por eso es tan interesante como ingrediente cosmético.

El precio de la materia prima lo determina tanto la pureza como el peso molecular, por tanto, afecta al precio del cosmético: por norma general, el hialurónico macro es más barato que el micro.

El ácido hialurónico se puede obtener de animales, como de la cresta de los gallos, o se puede sintetizar en el laboratorio. Una técnica muy extendida es la fermentación bacteriana de ciertos vegetales. En la actualidad se opta mayoritariamente por la producción sintética por cuestiones éticas y para evitar trazas de proteína animal que acarrean riesgos de alergia, rechazo u otras reacciones autoinmunes.

  • Infiltraciones articulares de ácido hialurónico

Una de las aplicaciones médicas del ácido hialurónico se hace por medio de infiltraciones en las cápsulas sinoviales, los cojinetes de las articulaciones. Estas infiltraciones favorecen la lubricación de la articulación y reducen el desgaste del cartílago, lo que minimiza el dolor derivado de la artrosis y otras patologías de sintomatología similar.

El ácido hialurónico infiltrado es biodegradable, lo que es a la vez una ventaja y una desventaja. Una ventaja porque es la misma sustancia que se encuentra de forma natural en el cuerpo, de modo que no da problemas de alergias y rechazos. Una desventaja porque se va degradando, por eso hay que repetir las infiltraciones cada cierto tiempo.

  • Inyecciones estéticas de hialurónico

Se emplea hialurónico de alta pureza para evitar reacciones adversas. Las inyecciones se hacen bajo la dermis y se dirigen hacia los surcos de las arrugas. El efecto de relleno es inmediato. Igual que ocurre con las infiltraciones articulares, el hialurónico se va

biodegradando, por lo que el efecto relleno se va desvaneciendo con el tiempo.

  • Cosméticos con ácido hialurónico

El ácido hialurónico se usa por dos motivos: hidratación y relleno. En cosmética se emplea una gran variedad de ácidos hialurónicos que se diferencian por su peso molecular, de mayor a menor se suelen dividir en dos grupos: macro y micro. El ácido hialurónico macro destaca por su poder hidratante, mientras que el micro destaca por su efecto relleno.

La unidad de medida que se emplea en el sector cosmético es el KDa (kilodalton). El hialurónico de 320 KDa o más no garantiza el efecto relleno, pero sí la hidratación. El hialurónico de 20 kDa o menos tiene tal capacidad de penetración que puede resultar irritante para algunas personas. Por ese motivo existen productos que combinan el hialurónico de alto peso con el de bajo peso. Para evitar posibles irritaciones, en los productos formulados para pieles sensibles se utiliza hialurónico de bajo peso de 50 kDa como rellenador.

Uno de los factores que más influyen en el aspecto saludable de la piel es la hidratación. La piel tiende a perder agua de forma natural. Lo que hacen los ingredientes hidratantes es evitar la excesiva pérdida de agua. Algunas de estas sustancias pueden ser simplemente oclusivos que taponan la piel para minimizar la deshidratación natural, otras como el hialurónico son humectantes, actúan como una capa de agua que previene la deshidratación de la piel.

El hialurónico macro (hyaluronic acid) forma un agregado molecular de gran tamaño y peso, por lo que no tiene capacidad de penetración en la piel. Permanece en la superficie y actúa como un potente hidratante. Retiene hasta mil veces su peso en agua, así que podría decirse que el agua mantiene la piel hidratada.

El hialurónico micro forma pequeños agregados moleculares de peso medio o bajo, bien como sales (sodium hyaluronate), bien como hialurónico fragmentado (hydrolized hyaluronic acid). Nunca se extrae de animales, solo se obtiene sintéticamente. Producirlo es más costoso, por eso lo encontramos en productos cosméticos de gama media-alta. Tiene capacidad de penetración hasta la dermis, por lo que tiene una función rellenadora que atenúa las arrugas. Además, se ha comprobado experimentalmente que promueve la síntesis de hialurónico y colágeno natural de la piel.

  • Suplementos alimenticios con ácido hialurónico

La publicidad de los suplementos alimenticios con ácido hialurónico se dirige a deportistas, personas con artrosis y para combatir las arrugas. Sin embargo, la evidencia científica es que su consumo no produce un incremento de hialurónico ni en las articulaciones ni en la piel. La explicación es la siguiente: al ingerir hialurónico, éste se fragmenta en azúcares simples y se metaboliza como cualquier otro polisacárido. Es decir, no viaja como azúcares libres a la piel y se vuelve a recomponer allí como hialurónico. El metabolismo es algo mucho más complejo que eso. Esa es la razón por la que no sirve para nada consumir suplementos con ácido hialurónico, del mismo modo que comer cerebro no hace que crezca el cerebro.

Habitualmente estos suplementos además contienen colágeno, por aquello de la relación estructural que mantiene el hialurónico con el colágeno. Ni el colágeno ni el hialurónico ingeridos favorecen la síntesis de más hialurónico ni más colágeno.

Para que un suplemento alimentario pueda usar legalmente como reclamo que "favorece la síntesis natural de hialurónico y colágeno", lo que debe contener es exactamente el 15% de la Cantidad Diaria Recomendada de vitamina C, es decir, tan solo 12 mg de vitamina C. Así que añadir una cantidad ridícula de vitaminas es una de las tretas permitidas y fomentadas por las autoridades.