Lady Madrid se ha pasado de frenada. No con sus declaraciones, que hace tiempo que usa para desviar la atención de los problemas de gestión propios de su ineptitud y cuanto más dementes son más gorda es la pifia que pretende esconder. Se ha pasado de frenada en su intento por desmantelar la sanidad pública, como ya le pasó a Esperanza Aguirre con su consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, que tuvo que dimitir por las protestas de la Marea Blanca en su intento descarado de privatización sanitaria. El mismo que ahora intenta hacer lo mismo desde la consejería de Hacienda de manera más sibilina. Pero su voracidad les puede costar cara.

Una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, el periódico propagandístico de Isabel Díaz Ayuso, no ha podido esconder la realidad de lo que de verdad preocupa a los madrileños. Por encima de todo, a pesar de los intentos por esconderlo, la primera preocupación es el estado de la sanidad pública. La preocupación por el estado de deterioro que mantiene a la atención primaria en estado vegetativo ha aumentado 11 puntos desde mayo, superando el problema de la inflación. Una de cada dos personas señala que la situación del sistema sanitario es el principal problema que tiene la Comunidad de Madrid por encima de la subida de los precios, la situación del empleo o la inmigración. Un 54% cree que el principal problema de Madrid es la sanidad, la que gestiona Isabel Díaz Ayuso. Entre los votantes del PP es el principal problema para el 40%.

Ayuso ha entrado en pánico. Su verborrea trumpista solo busca desviar el foco de atención sobre su desastrosa gestión en la sanidad que va a convertir en histórica la movilización de este domingo. Está nerviosa y se le nota. Se nota porque Miguel Ángel Rodríguez anda mandando mensajes a tertulianos y líderes de opinión pidiéndoles que se hable de Pablo Iglesias y Yolanda Díaz y que dejen de mencionar los problemas sanitarios que según él son solo una campaña de la izquierda para perjudicar a Ayuso.

La sanidad es sagrada para todas las personas, no importa cuál sea su ideología, muchas la cuidan como si fuera su propio patrimonio personal, porque lo es. Isabel Díaz Ayuso ha pretendido usar el shock provocado por la pandemia y la asunción y consciencia plena de la ciudadanía de que había sacrificios que había que hacer para atender lo urgente. Todos asumimos que la sanidad no podría funcionar durante la pandemia igual que antes y el estoicismo se hizo carne. Ayuso hizo un cálculo interesado y concluyó que podría mantener la atención primaria en mínimos sin que los ciudadanos protestaran para que las derivaciones a la sanidad privada fueran masivas. La estrategia de Ayuso es clara: si alguien necesita una prueba diagnóstica para saber si tiene una enfermedad grave y le dan cita para dentro de un año, si tiene recursos económicos la pagará en la sanidad privada. Si no le sobra el dinero y además su enfermedad es maligna, uno menos. Pura política malthusiana.