"Bara N., de origen senegalés, asesinó con al menos 83 cuchilladas el 24 de septiembre de 2018 a su mujer, de 25 años y también senegalesa, en el domicilio familiar de la calle Ollerías, en Bilbao, delante de sus hijas de 2 y 4 años, que se quedaron solas con el cadáver durante un día entero cuando él se marchó de la vivienda, según declaró probado la Audiencia de Bizkaia".

Tres párrafos después, la noticia detalla que Maguette Mbeugou murió degollada, pero antes de ese corte final en el cuello, su marido le causó numerosas heridas con un cuchillo, al menos 83, según dijo el perito forense en el juicio, "con el fin de aumentar su dolor físico".

Alfonso Pérez Medina es periodista de Tribunales de laSexta. Cuenta detalles de este asesinato atroz porque previamente también informa de que el Tribunal Supremo ha rebajado de 37 a 29 los años de condena a Bara N.

El tribunal explica que esta reducción se debe porque ha retirado el delito de lesiones psíquicas a las menores, al considerar que no ha quedado suficientemente claro que la perturbación psíquica que ambas sufrieron se debiese "a la percepción de los sonidos procedentes de la agresión mortal o al hecho de encontrarse abandonadas" y solas en el domicilio.

He tenido que leer varias veces la noticia. He contado de uno en uno hasta llegar a 83. He pensado en esas dos niñas y en las horas que pasaron conviviendo con el cadáver de su madre. He pensado en la cantidad de veces que tenemos que convivir con personas que se burlan de la perspectiva de género, que niegan que hay una violencia dirigida específicamente a las mujeres.

Están en el Congreso, en el autobús, en nuestras familias, en las redes sociales y en los institutos. Uno de cada cinco jóvenes de entre 14 y 29 años niegan que exista la violencia de género y que es solo un "invento ideológico", según recoge el Barómetro Juventud y Género 2021, realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD.

Y están en los tribunales, juzgando asesinatos machistas.

También he pensado en las hijas de Raquel, una vecina de Palencia de 32 años. Murió estrangulada a manos de su expareja, de 36 años, que se suicidó a continuación arrojándose a las vías del tren. La hija mayor, de solo siete años, abrió la puerta a la policía, que acudía al domicilio para notificar la muerte de él. La hija mayor, de solo siete años, recibió la noticia con su hermana de casi dos años y el cadáver de su madre en el suelo de casa.

Desde el 1 de enero de este año han asesinado a 32 mujeres por violencia machista. El último, una mujer de 20 años en Madrid el 20 de agosto. Existían denuncias previas por violencia de género contra el presunto agresor.

Desde el 1 de enero de 2003 nos faltan 1.064 mujeres en España. Desde el 1 de enero de 2013 hay 47 menores menos en España. Todos, asesinados.

Y aún hay quien dice que la violencia no tiene género. Y aún hay quien dice que nos empeñamos en politizar dramas familiares. Que los hombres viven atemorizados por las denuncias falsas, el hembrismo, ese feminismo radical que convierte sus vidas en insoportables. En cada esquina, una amenaza. En cada palabra, un agravio.

Bara N asesinó a Maguette Mbeugou delante de sus dos hijas. Fueron 83 puñaladas. Y aún nos dicen que no dramaticemos.