Ana Penyas

Editorial: Salamandra graphic

Año de publicación original: 2025

Hay noches en las que el cuerpo se tumba pero la cabeza sigue en pie. No duerme la ansiedad, no duerme la precariedad, no duerme la culpa ni el miedo al futuro. No duerme, en realidad, casi nadie. En En vela, Ana Penyas convierte esa vigilia contemporánea en materia narrativa y la transforma en algo más que un problema individual. La vuelve síntoma de nuestros días.

Esta novela gráfica convierte la vigilia en un espejo crítico de nuestra era

Penyas vuelve con una novela gráfica que, lejos de ser una contemplación del insomnio, convierte la vigilia en un espejo crítico de nuestra era. A través de seis noches y un día, su mirada incisiva traza un mapa coral de angustias, precariedad y resistencia en la oscuridad. Porque cada vez dormimos peor y porque cada vez son menos los que duermen del tirón la noche entera. En España se duerme mal.

Mal de muchos

Desde el inicio, En vela parece querer responder a una pregunta que hoy ronda a tantas personas: ¿qué nos impide dormir? La autora valenciana parte de ese insomnio tan de hoy —ese mal que conecta ansiedad, condiciones laborales, desigualdades y consumo de fármacos— para elaborar un fresco colectivo que va más allá del síntoma físico y entra de lleno en lo social y lo político.

Ana Penyas no se limita solo a un protagonista. Desvela las noches de varios personajes —desde un rider angustiado por su futuro laboral hasta una madre exhausta por la carga mental cotidiana— y así muestra cómo la falta de sueño no es un mal aislado, sino un efecto del sistema en el que vivimos.

Cada vez son menos los que duermen del tirón la noche entera. En España se duerme mal

Esa mirada tan plural surge de la labor de documentación por la que pasó la propia Penyas para poder llegar a crear esta obra. Documentó el proceso entrevistando a personas reales, consultando a profesionales del sueño y conversando con gente de distintos entornos, incorporando anécdotas y testimonios que anclan la ficción en una realidad demasiado reconocible.

Lo que podría haber sido una sucesión de escenas introspectivas se convierte, en cambio, en una radiografía social. El desvelo como síntoma de una precariedad generalizada y un malestar colectivo.

Cambio de estilo

Desde el punto de vista visual, En vela también se ha convertido en una especie de desvelo para su autora porque abandona su habitual paleta cálida para abrazar tonos más sombríos y nocturnos que reflejan no solo la ausencia de luz, sino la densidad emocional y el desgaste mental de los que no duermen.

Las composiciones verticales, los primeros planos y los espacios reducidos funcionan como un marco agobiante que traslada la sensación de encierro y fatiga que habitan los personajes de esta novela gráfica.

Hay un componente de intimidad y vulnerabilidad que Ana Penyas explora sin caer en el sentimentalismo fácil

En vela llama a las cosas por su nombre. El insomnio en nuestros días es más que falta de sueño. Es síntoma de una sociedad que impide desconectar, que obliga a responder solo mediante la lógica del rendimiento laboral y la productividad incluso cuando el cuerpo lo único que pide es reposo.

Pero también hay un componente de intimidad y vulnerabilidad que Penyas explora sin caer en el sentimentalismo fácil. En vez de convertir el desvelo en algo tóxico solo desde la psique del que lo sufre, muestra cómo afecta a la relaciones familiares, al equilibrio emocional o incluso a la percepción del propio futuro.

Dormir también es política

Ana Penyas nos ha acostumbrado a transformar lo personal en político de una manera original. Premio Nacional de Cómic en 2018 por Todas estamos bien y multipremiada por obras como Todo bajo el sol, esta autora coloca la experiencia vivida en diálogo dentro de contextos más amplios. Y lo hace sin salirse de la esfera más íntima solo cuando es estrictamente necesario.

'En vela' transforma el acto de dormir en una experiencia compartida y profundamente política

En vela transforma un acto tan personal como el de dormir en una experiencia compartida y profundamente política. Ana Penyas nos invita a mirar la noche no como ese espacio en el que la mayoría descansa y unos pocos sufren, sino como un lugar donde la sociedad somatiza sus problemas. Problemas que no pueden seguir siendo ignorados.

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