
Marta Jiménez Serrano
Editorial: Alfaguara
Año de publicación original: 2025
A la intoxicación por monóxido de carbono se la conoce coloquialmente como "muerte dulce". A medida que el oxígeno va desapareciendo del torrente sanguíneo, las víctimas se sienten cada vez más aletargadas. El sueño que las invade es mortal, si cierran sus ojos y sucumben a él nada ni nadie podría despertarlas.
El 7 de noviembre de 2020, Marta Jiménez Serrano esperaba que la publicación de su primera novela, Los nombres propios, cambiase su vida. Sin embargo, una caldera mal revisada por su casera, y la dejadez a la que se exponen la mayoría de inquilinos en España, casi acaban con ella. Jiménez estuvo a punto de fallecer intoxicada por monóxido de carbono, un episodio del que ahora habla largo y tendido en Oxígeno, un libro que la autora "nunca hubiera querido escribir".
La muerte invisible
Un sábado apacible, una mañana lenta en la que el apartamento que compartían la escritora y su pareja, el también escritor Juan Gómez Bárcena, se fue convirtiendo en una trampa mortal. Oxígeno crece como relato desde el desconocimiento invisible de aquel gas, de aquel monóxido de carbono que se acumulaba en sus pulmones, pero también del miedo a una muerte implacable y la rabia de lo que podría haberse evitado.
'Oxígeno' crece como relato desde el desconocimiento invisible de aquel gas
A lo largo de sus 150 páginas, Jiménez Serrano ordena sus recuerdos de aquel día. La jaqueca y la sensación de pesadez en la cabeza, el mundo que "se apagaba" y el deseo incontenible de abandonarse y dormir. El golpe en el baño cuando perdió el conocimiento que hizo saltar todas las alarmas y el ruido repetitivo del detector de monóxido de carbono de los operarios del SUMMA.
La memoria se descompone y transforma en los fogonazos de 30 años de teletipos de noticias de las víctimas de la (mal llamada) muerte dulce en España. La escritora trata de encontrar una vía para comprender aquello que le dejó la secuela de los ataques de pánico, el recordatorio de su propia mortalidad, aprendida aquel día y difícil de olvidar.
Negligencia y desinterés
En el cóctel de todas las cosas malas a las que nos enfrentamos los inquilinos de la Era Inmobiliaria Salvaje, la negligencia y el desinterés son ingredientes esenciales. Quienes quieren ser rentistas acuden a agencias que les brindan la dicha del no tener que encargarse de nada. Una nada que englobaba en este caso las revisiones periódicas de la caldera y un examen desfavorable seis años antes y que alertaba sobre su peligro.
Oxígeno no trata de presentarnos antagonistas, arcos narrativos impredecibles, moralejas o incluso manuales para una correcta combustión de nuestras calderas. No es una novela, tampoco una autobiografía, se le parece a la autoficción aunque no cumple con el trato que el género propone, porque esto no es ficción: ojalá.
En la Era Inmobiliaria Salvaje, la negligencia y el desinterés son pilares fundamentales
Marta Jiménez Serrano encuentra su voz a través de la literatura de Joan Didion, de la que habla del trauma, pero también de los requiebros narrativos, del extrañamiento ante la vida de Carmen Martín Gaite. Escribe desde el estado somnoliento del gas pero recupera el conocimiento para lanzar un dardo envenenado hacia el corazón del problema, de los contratos abusivos y de la conciencia de clase a la que ningún gas es capaz de aletargar.
La escritora nos deja un libro incómodo, escrito al compás de su rabia. Que nos pone ante la realidad fea de que la bondad humana no existe y nos enseña que cuando la muerte nos deja marcados, solo nosotros reconocemos su herida. Que una vez que nuestros pulmones se liberan y el oxígeno vuelve a fluir por ellos, seguimos respirando el mismo aire viciado de la indiferencia y la falta de responsabilidades.
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