Hace unos años, la asociación de Médicos Francófonos de Canadá comenzó a recetar una curiosa medicina: visitas gratuitas para pacientes de salud mental. Aquella idea fue un éxito y hoy son muchos los estudios que avalan esta terapia como complemento a la medicina.
"Te relaja, ayuda a combatir el estrés, baja los niveles de ansiedad, ayuda a combatir la depresión y te hace más empático". Quien afirma esto es el periodista Pablo Ortiz de Zárate, experto en arte que un día, diagnosticado de depresión, pudo comprobar de primera mano lo beneficioso de visitar un museo.
Fruto de esa experiencia publica ahora El artesano, una especie de manual de arte a través de las emociones que nos ayudará a visitar los museos con una nueva mirada además de mirarnos a nosotros mismos como si frente a un espejo nos encontráramos. "Lo que sientes delante de un cuadro tiene mucho que ver con lo que tú llevas dentro", asegura.
Lo que ves es lo que sientes
Pronuncia estas palabras en la sala de las pinturas negras de Goya en el Museo del Prado de Madrid. Cuenta que han sido muchas las ocasiones en las que visitantes a los que hace de guía por el museo acaban rompiendo a llorar frente a estas obras que el pintor aragonés realizó en el momento más duro de su vida.

Algo tienen estos dibujos que conectan con las partes más profundas de nuestro alma y que nos hacen apreciar lo que en ellos se cuenta de una forma u otra. Así pues, frente al famoso Perro semihundido hay quien ve un perro a punto de perder la vida, "como un retrato de la depresión", dice el autor, y quien ve la imagen de la esperanza al pensar que ese perro está saliendo a flote.
"Lo que sientes delante de un cuadro tiene mucho que ver con lo que tú llevas dentro"
Como no sabemos qué quería decir Goya con este dibujo, solo nos queda sentirlo. Y de eso trata El artesano, un paseo por el arte a través de las emociones de los artistas que nos ayudarán a conectar con ellos. "Yo sentí esto y te lo pongo ahí delante para que tú empatices y aprendas de lo que yo aprendí", cuenta el periodista.
Que El caballero de la mano en el pecho es un retrato sobre la melancolía lo aprendemos de sus manos, "fina y frágil", y de su mirada. "Si te fijas en las manos y en los ojos tenemos un caballero triste, melancólico", concluye Ortiz de Zárate.
Los ojos no mienten y en este Dos de mayo de 1808, encargado a Goya por Luis de Borbón para ensalzar la guerra, el artista pinta otra cosa muy diferente y otra vez, los ojos son la clave. Los de los mamelucos y de los españoles nos hablan del miedo, lo que nos dice, según el autor de El artesano, que "en la guerra no hay héroes", y son los de los caballos los únicos que se clavan en el espectador. "Son, en realidad", dice el periodista, "los únicos inteligentes, porque los humanos somos mucho más salvajes que los animales".
Así que ya saben, la próxima vez que vayan a un museo no aparten la mirada. Alguien les está hablando al otro lado.
Sigue el canal de Ahora Qué Leo en WhatsApp para estar al tanto de todas nuestras reseñas, reportajes y entrevistas.