DESCUBRIMIENTO

El rover Curiosity detecta compuestos orgánicos inéditos en Marte mediante un nuevo experimento químico

El análisis de muestras en el cráter Gale revela una mezcla diversa de moléculas, incluyendo precursores similares a los del ADN, lo que confirma la capacidad del suelo marciano para preservar biosignaturas durante miles de millones de años.

La cámara Mastcam del rover Curiosity de la NASA capturó este mosaico mientras exploraba la unidad arcillosa

La cámara Mastcam del rover Curiosity de la NASA capturó este mosaico mientras exploraba la unidad arcillosaEFE / NASA

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Desde que aterrizó en el planeta rojo en 2012, el rover Curiosity de la NASA ha actuado como un geólogo incansable en busca de respuestas sobre la habitabilidad pasada de nuestro vecino cósmico más cercano. Ahora, un nuevo hito científico ha expandido nuestra comprensión de la química marciana. Por primera vez, se ha llevado a cabo con éxito un experimento químico de ‘química húmeda’ en la superficie de otro planeta, revelando una presencia de moléculas orgánicas mucho más compleja y diversa de lo que se había documentado hasta la fecha.

El estudio, publicado este martes en la revista Nature Communications, detalla el hallazgo de más de una veintena de compuestos químicos en la región de Glen Torridon, un área del cráter Gale rica en arcillas. Los investigadores sostienen que estas moléculas han permanecido protegidas en el subsuelo marciano durante aproximadamente 3 500 millones de años, lo que demuestra que Marte posee las condiciones necesarias para salvaguardar la materia orgánica frente a la intensa radiación y los procesos de oxidación de su superficie.

"Creemos que estamos ante materia orgánica que se ha conservado en Marte durante miles de millones de años", afirma Amy Williams, profesora de ciencias geológicas en la Universidad de Florida y una de las investigadoras principales de las misiones Curiosity y Perseverance. "Es extremadamente útil tener pruebas de que esta materia se conserva, porque es la forma de evaluar la habitabilidad de un entorno. Si queremos buscar indicios de vida en forma de carbono orgánico preservado, esto demuestra que es posible".

Un laboratorio químico a millones de kilómetros

El artífice de este descubrimiento es el conjunto de instrumentos conocido como Sample Analysis at Mars (SAM). Para esta investigación, el equipo científico utilizó una técnica pionera empleando un reactivo químico llamado TMAH (hidróxido de tetrametilamonio). El objetivo de este experimento de “química húmeda” es romper las moléculas orgánicas grandes y complejas, que suelen ser difíciles de analizar en su estado original, para convertirlas en fragmentos más pequeños que los instrumentos del SAM puedan identificar con precisión.

Debido a que Curiosity solo dispone de dos recipientes con TMAH en toda su estructura, la elección del lugar para realizar la prueba fue crítica. Los científicos seleccionaron Glen Torridon precisamente por su alta concentración de minerales arcillosos, que en la Tierra son conocidos por su excelente capacidad para atrapar y proteger compuestos orgánicos. Los resultados han validado esta estrategia, identificando sustancias que nunca antes se habían visto en el planeta rojo.

El rover identificó benzotiofeno, molécula que sugiere una conexión directa entre el material que bombardeó Marte y el que llegó a la Tierra primitiva

Entre los hallazgos más destacados se encuentra una molécula que contiene nitrógeno y cuya estructura es similar a los precursores del ADN. Es la primera vez que se detecta un compuesto de esta naturaleza en Marte. Asimismo, el rover identificó benzotiofeno, una molécula sulfurosa de doble anillo que suele encontrarse en meteoritos, lo que sugiere una conexión directa entre el material que bombardeó Marte y el que llegó a la Tierra primitiva.

Los ladrillos de la vida en el pasado marciano

Aunque el descubrimiento es un paso de gigante para la astrobiología, los científicos mantienen la cautela necesaria. La presencia de estas moléculas no es, por sí misma, una prueba irrefutable de vida pasada. Los compuestos orgánicos pueden formarse mediante procesos geológicos abióticos o ser transportados por meteoritos que impactan contra la superficie. "El mismo material que llovió sobre Marte desde los meteoritos es el que cayó sobre la Tierra, y probablemente proporcionó los ladrillos de la vida tal como la conocemos en nuestro planeta", explica Williams.

"El hallazgo real e importante es metodológico y analítico", incide César Menor Salván, astrobiólogo y profesor de bioquímica en la Universidad de Alcalá, al Science Media Center España. "Este trabajo no implica ni que se hayan encontrado evidencias de vida en Marte, ni de vida pasada, ni biofirmas o biomarcadores. Nada biológico. Eso debe quedar muy claro".

La presencia de estas moléculas no es, por sí misma, una prueba irrefutable de vida pasada

Para distinguir si estas moléculas tienen un origen biológico o geológico, sería necesario analizar las muestras en laboratorios terrestres con tecnología que aún no puede integrarse en un rover. Sin embargo, el éxito del experimento TMAH abre una nueva vía para futuras exploraciones espaciales. Misiones próximas, como la Rosalind Franklin de la Agencia Espacial Europea (ESA) o la expedición Dragonfly a la luna Titán de Saturno, tienen previsto utilizar pruebas similares para buscar signos de vida.

"Ahora sabemos que existen compuestos orgánicos grandes y complejos preservados en el subsuelo poco profundo de Marte, y eso ofrece muchas esperanzas para encontrar moléculas que podrían ser diagnósticas de vida", concluye Williams. Por ahora, Curiosity continúa su ascenso por el Monte Sharp, dejando atrás una evidencia fundamental: Marte fue, y sigue siendo, un archivo químico capaz de guardar los secretos más antiguos del sistema solar.

Referencia:

Amy Williams et al, “Diverse organic molecules on Mars revealed by the first SAM TMAH experiment”, Nature Communications 2026.

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