Que las marcas se sirven cada vez más de las redes sociales para llegar a potenciales clientes es algo que a estas alturas no sorprende a nadie. En el momento de escribir estas líneas, Starbucks tiene más de 4.400.000 seguidores en Twitter; Pepsi más de 2.250.000, Coca-Cola casi 1.900.000, Red Bull más de 1.160.000 y Monster más de 875.000, por poner solo un puñado de ejemplos.

Como acabamos de comprobar, entre las empresas con más tirón en la web de los 140 caracteres hay un buen número de productores de refrescos y bebidas estimulantes. Pero no son los únicos brebajes que se despachan en la barra de Twitter.

El alcohol también riega los gaznates de los más de 76,000 tuiteros que degustan a diario las publicaciones de la cerveza Sierra Nevada, los más de 63.500 que disfrutan con los tuits de Heineken, los más de 57.600 fans de Skol, los más de 43,500 de Bacardi, o los más de 21,800 de la ginebra Hendrick's.

¿Es que nadie va a pensar en los niños? Exacto, ahí está el problema, en los niños. Al menos eso concluye el estudio de un grupo de investigadores de la Universidad de Sidney Oeste, que afirman que el mensaje de los fabricantes de bebidas espirituosas está llegando a los menores sin control previo, sin someterse a normas como las que existen para la televisión, el cine o las revistas.

Es cierto que pocos o ninguno de los sesenta y poco mil 'followers' de Heineken serán menores y que todo esto parece una exageración, pero este equipo de expertos australianos, tras analizar durante seis meses el marketing de siete de las más valiosas marcas de alcohol del mundo, ha llegado a la conclusión de que no lo es tanto.

¿Por qué? Por el efecto multiplicador de Twitter. Aunque el cómputo de seguidores de estos perfiles sea bajo, y la mayoría de ellas avise de que sus tuits son “para mayores de 21 años” (edad legal para el consumo de alcohol en los Estados Unidos), todos ellos cuentan con una audiencia secundaria a la que también llegan con sus promociones en forma de retuits.

Como ejemplo, la investigación analiza la cuenta de Budweiser, que envió 286 tuits a sus más de 15.000 seguidores, obteniendo 13.523 retuits, cada uno de los cuales pudo ser visto por centenares o miles de personas, algunas de ellas menores.

Para que te hagas una idea de la probabilidad, el 82,5% de los españoles entre 14 y 19 años pertenece a alguna red social, siendo Twitter la que experimenta un mayor crecimiento en nuestro país, según datos del informe 'La Sociedad de la Información en España 2012' de la Fundación Telefónica. Y esto solo en nuestra querida piel de toro.

Los clientes del mañana Lo peor de todo esto, según el estudio, es que algunos de estos productores de alcohol podrían estar aprovechando la ausencia de regulación para manipular el cerebro de los más jóvenes, procurando que asocien su marca con valores positivos.

Algo similar a lo que hacían las tabaqueras no tanto tiempo atrás. Para ello echan mano de los 'hashtags' de eventos deportivos, conciertos o programas de televisión, donde saben que hay grandes audiencias congregadas, y tratan de introducir sus mensajes publicitarios en el flujo de la conversación. Échale un ojo a estos ejemplos:

Siguiendo con la comparación del tabaco, los autores de la investigación recuerdan que la Organización Mundial de la Salud prohibió en 2003 la publicidad de marcas de cigarrillos y puros en 168 países, después de decenas de procesos judiciales y quejas de afectados y asociaciones contra el tabaquismo.

Del mismo modo, concluyen, “son necesarias investigación, presión pública, voluntad política y cooperación internacional para reducir la generalizada promoción del alcohol y los costes de salud pública asociados”.

A partir de ahí, que cada uno piense lo que quiera y actúe en consecuencia. Lo que parece evidente es que, al igual que ha sucedido antes con medios como la televisión, Twitter está vendiendo alcohol a tus hijos (menores).