VER FOTOS DE COMIDA HACE QUE TE APETEZCA MENOS

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Con Instagram, la comida sabe peor

En realidad es lo de siempre, pero llevado al mundo virtual. Cuando vas a un bar y empiezan a sacar platos de comida como si no hubiera un mañana, te saturas y se te quitan las ganas de comer. Pues esto es lo mismo. Si te hinchas a ver fotos de alimentos en las redes, luego te costará hincarlos el diente.

Comiendo en un restaurante de NY
Blanca Suárez disfrutó del viaje | Instagram

Es curioso cómo nuestra actividad online puede determinar las actitudes que adoptamos en el mundo real. A menudo un mensaje que acabamos de leer en nuestro muro de Facebook, una mención en Twitter o un WhatsApp modifican nuestro estado de ánimo y la gente que está a nuestro alrededor lo percibe: “¿Qué te pasa? Pero si hace cinco minutos estabas haciendo chistes...”. Una interacción del plano virtual te ha quitado las ganas de fiesta. Menudo chasco...

El caso es que no te imaginas hasta qué punto puede influenciarte. En alguna otra ocasión hemos hablado ya de los efectos deprimentes de las fotos de Instagram, esa marabunta de gente feliz y guapa que te hace sentir desgraciado y feo, cuando no eres tú quién se lo esta pasando bomba en una excursión al campo o tomando cerveza con un montón de amigos 'cool'.

Lo que probablemente no sepas es que la red social de fotografía ahora propiedad de Facebook puede modificar también tus hábitos alimenticios. Reproduzcamos la escena. Son las dos de la tarde, te queda media hora para irte a comer y decides matar el tiempo repasando las últimas actualizaciones de tus contactos en Instagram. Uno está en un restaurante comiendo un entrecot, otro se acaba de apretar un cordero en casa de su madre, un tercero degusta una jugosa paletilla en el bar de al lado del trabajo... Todo el mundo está saboreando manjares que, de pronto, te dan bastante envidia. Pero resulta que no.

En realidad vas a acabar saturado. Según los hallazgos de una universidad estadounidense, contemplar numerosas fotos de un determinado tipo de comida hace que te canses de ella antes de empezar a comerla. En este caso, por ejemplo, podría sucederte con los alimentos salados. ¿Que no te lo crees? Mira lo que hicieron ellos para comprobarlo.

Cogieron a 232 personas y las dividieron en dos grupos. La mitad de los participantes tuvieron que observar y puntuar 60 fotos de postres y comidas dulces, cosas como pasteles, chocolate o trufas. La otra mitad tuvo que hacer lo propio con tentempiés salados: patatas fritas, almendras, galletitas... Cuando terminaron, los investigadores invitaron a ambos grupos a comer un puñado de panchitos (cacahuetes pelados y salados, para los que estén acostumbrados a llamarlo de otra forma). ¿Y qué sucedió? ¿No te lo imaginas? Pues sí, efectivamente los que habían visto imágenes de piscolabis salados disfrutaron menos que el grupo de los bocados dulces.

La conclusión que extrajeron los autores del estudio es la misma que tú, por puro sentido común, acabas de extraer: cuantas más fotos de un cierto tipo de alimentos mires, menos te apetecerá comer alimentos con un sabor parecido. Ideal para los que están a dieta. Pero si no lo estás, tranquilo, que tienes que ver un buen puñado de imágenes para sentir los efectos. “No es que veas algo una o dos veces y ya estés saciado”, afirman los investigadores en la nota de prensa del estudio.

Así que si tienes demasiados amigos en Instagram que publican fotos de manduca, vete pensando en ser más selectivo, evitar conectarte antes de las comidas o seguir a otras personas con gustos más variados. De lo contrario, puede que mirar el móvil te quite las ganas de comer.

 

David G. Ortiz | @gomezortiz | Madrid | 22/10/2013

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