Miércoles 26 de marzo. Redacción de la prestigiosa revista Wired en San Francisco. Uno de los 'editorial fellows' (becarios no precarios) de la empresa, el joven indio Pranav Dixit, publica un curioso enlace en el chat interno de la compañía. Se trata de una cuenta de Twitter, una de esas parodias que solo hacen gracia los diez primeros minutos y que suelen tener escaso recorrido.

El perfil tiene un solo seguidor, pero llama la atención de los redactores del GadgetLab de Wired. Es un homenaje a Clippy, el mítico clip que te ofrecía insistentemente ayuda (a menudo innecesaria) para redactar textos y diseñar 'power points' en las versiones antiguas de Office. Ha llovido mucho, seguro te ponía de los nervios -como a todos-, pero ahora lo recuerdas con cariño.

Lo mismo sucede con los compañeros de Dixit, que empiezan a seguir la cuenta, a pesar de que aún no ha publicado un solo mensaje. De hecho, tal es el furor que causa @ClippyTheClip entre los periodistas que deciden poner en marcha un ingenioso experimento. Así lo cuentan ellos:

“Nos llevó a preguntarnos sobre la naturaleza de la popularidad en Twitter, y que hace que la gente siga determinadas cuentas. Hay tantos perfiles paródicos muertos y que nunca llegaron a nada... Este parecía uno más. Pero, ¿podíamos nosotros hacerlo popular? ¿Podíamos, de hecho, fabricar su éxito sin promocionarlo?”, relatan en el artículo que desveló la estratagema.

width="580"

“Nos preguntamos si seríamos capaces de desencadenar un comportamiento-rebaño y conseguir que aquel clip que aún no había tuiteado obtuviera 200 seguidores gracias al poder de la tecnología de recomendación de Twitter”. Así que se pusieron manos a la obra.

¿Sabéis cómo funciona Magic Recs? Ya os hemos hablado de ello, pero en resumen la idea es la siguiente: cuando varios de tus contactos siguen a una misma cuenta, @MagicRecs te envía un DM por si a ti también pudiera interesarte seguirla. Eso es lo que la gente de Wired hizo con Clippy. Empezaron a seguirla en masa, forzando que sus seguidores comunes recibieran un mensaje y, en muchos casos, se animaran a hacer 'follow'. En una hora consiguieron 50 seguidores.

La primera 'tuitstar' en sumarse fue Anil Dash, una de las voces más autorizadas del sector tecnológico estadounidense, que al seguir a @ClippyTheClip amplió el círculo de potenciales receptores de la notificación de Magic Recs. Ya estaban haciendo tanto ruido que un desarrollador de Twitter se dio cuenta:

Dos minutos después, como si no se hubiera percatado hasta entonces, Clippy rompió su inaugural silencio:

Cuando cayó la noche, el cómputo de seguidores se había estancado a un paso de los 200. Parecía que la gesta del GadgetLab de Wired no iba a completarse. El experimento estaba fracasando. Hasta que sucedió algo inesperado e increíble. Satya Nadella, CEO de Microsoft, mencionó a Clippy:

Para que os hagáis una idea de lo sorprendente de este gesto, ahí van un par de datos: primero, ese mismo día, 27 de marzo de 2014, Nadella presentaría Office para iPad en su primer rueda de prensa como máximo responsable de la multinacional; y segundo, fue la primera 'mention' de Nadella, que no es precisamente asiduo a Twitter.

Resultado: “Al parecer con la combinación correcta de gente –no necesariamente mucha– puedes usar las recomendaciones de Twitter para que la gente siga prácticamente cualquier cosa”. Palabra de Wired. Y qué razón llevan... Pero en un primer momento se les escapó una cosa. Algo de lo más relevante. Resulta que a ellos también les estaban engañando.

width="280"Los periodistas del GadgetLab creían ser los autores de la estratagema, pero en realidad ese era el plan de Pranav Dixit desde el principio. Fue él quien creó la cuenta falsa, logró que sus compañeros comenzaran a seguirla sin pedirlo (solo dejó el enlace en el chat interno) y desencadenó la cadena de recomendaciones que llevó a @ClippyTheClip hasta sus más de 1.000 seguidores actuales. Jaque mate.

Los tres ingredientes principales de su éxito fueron sin duda el don de la oportunidad (víspera de la presentación de Office para iPad), una buena estrategia de menciones (Clippy trató de interactuar con Nadella... y lo consiguió) y el atinado refrán castellano “¿dónde va Vicente? Donde va la gente”.

¿Y qué ha conseguido con esto? Como mínimo repercusión. Y, si la gente de Wired tiene buen ojo, un contrato cuando se termine su beca.