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BIEN SE PODÍA HABER LLAMADO HTC LAST

HTC First: el teléfono que casi acaba con una compañía

HTC lleva unos años en una situación económica delicada debido en parte al poder de sus rivales (actualmente ningún fabricante Android puede hacer frente a Samsung) y a sus propios errores. Algunos de ellos, como la escasa inversión en publicidad, se han ido solucionando, pero otros ya no tienen remedio. Es el caso del HTC First, el teléfono que lanzaron fruto de su alianza con Facebook.

HTC First

HTC HTC First

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La historia reciente de HTC es curiosa: combina algunos de los mejores teléfonos del mercado (HTC One y HTC One M8 son los ejemplos más claros) con una gama baja y media poco cuidada. HTC First debía ser el encargado de solucionarlo. Y podría haberlo conseguido, pero el planteamiento fue terrible.

First fue el hijo que dieron a luz Facebook y el fabricante taiwanés y que fue presentado hace poco más de un año: el 4 de abril de 2013. Como en un cuento, todo el reino acudió a presenciar el nacimiento de dos de los nobles más famosos del reino. Y, como en muchos cuentos, terminó encerrado en una torre y no precisamente por sus cabellos de oro o su belleza, sino por algo mucho más simple: era inútil. Ningún príncipe se interesó nunca en intentar rescatarlo.

Ambas empresas ya habían trabajado juntas antes para lanzar HTC ChaCha (ChaChaCha en España) y HTC Salsa, dos terminales con un botón dedicado para compartir contenido en Facebook. Ambos son más recordados por su nombre que por otro cosa, lo cual debería haber servido de pista sobre el interés que tenía el mercado en combinar su teléfono con su red social.

HTC First fue el primer teléfono (de ahí el nombre) en venir de fábrica con Facebook Home. Claro que también podría haberse llamada HTC Last, ya que nadie volvió a interesarse por esta herramienta. Ni siquiera Facebook le presta especial atención y no parece que lo vaya a hacer ahora que tiene un nuevo juguete, Paper (aunque para juguetes, los drones, pero eso es otra historia).

Pero, ¿qué es Facebook Home? Pues la enésima intentona de la red social de tener más presencia en nuestros bolsillos, algo que es básico para engordar los suyos. Se trata de un launcher de Android que transforma la interfaz para que pase a estar dominada por Facebook. Como cuando Spiderman es poseído por un simbionte: conserva sus poderes, pero es otro (afortunadamente, en este simil no aparece Venom).

Se pueden buscar muchos motivos para su fracaso, pero hay uno que destaca, por obvio, sobre el resto: la vida no es tan bonita como en los anuncios de Facebook. Cada vez que la compañía lanza un nuevo producto suele acompañarlo de vídeos cuidados en los que se puede observar el aspecto que tendría si todos nuestros amigos fuesen fotógrafos. Pero la vida real no es así y las barbacoas multiculturales son un botellón en un parque, las fotos de un viaje al Cañón del Colorado son un fin de semana en Santa Pola y los modelos de sonrisa perfecta son las imágenes que comparte tu prima porque cree que es la única forma de conseguir que operen a un niño. Y así, no.

A pesar de ello, el teléfono en sí no era malo (lo mejor, su pantalla; lo peor, su cámara) y realmente Home, fotos de gatitos y de Undiano Mallenco aparte, no era un desastre. Sin embargo, tampoco eran lo suficientemente buenos y para jugar en esta liga no basta con tener ganas y a Emilio Estévez de entrenador. AT&T, operador que tenía el dispositivo en exclusiva, vendió unas 15.000 unidades en Estados Unidos (14.500 más que Microsoft Kin en cualquier caso), pero solo tras rebajar su precio con contrato de 99 a 0,99 dólares.

Diez meses después, la firma de Mark Zuckerberg decidió, con un criterio que tal vez deberían haber demostrado antes de aprobar el proyecto, de posponer el lanzamiento del terminal en Reino Unido. De este modo concluyó la historia de un smartphone tan malo que es uno de los culpables de que la compañía que fabricó el que para muchos es el mejor teléfono de 2013 pueda terminar desapareciendo.

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