La crisis del coronavirus, a diferencia de otras épocas de dificultades, no está afectando solo a un sector de la economía sino que se ha extendido de manera uniforme a todos los rincones imaginables. Y los teléfonos móviles no iban a ser una excepción, por mucho que sea una industria acostumbrada a la distribución online, ya que no se trata tanto de que el producto se pueda seguir comprando mientras estamos en el confinamiento como que los consumidores, ante la que se avecina, hayan decidido echar el freno al consumo.

Además, viendo los datos de los últimos tres años, las cifras de ventas de los teléfonos móviles se han ido ralentizando, descendiendo, desde unos niveles que en el primer trimestre de 2017 se situaron cerca de los 350 millones de unidades vendidas, hasta los números que el virus ha dejado tras el confinamiento al que se ha visto sometida media Humanidad y que no alcanzan siquiera los 300.

Sea como fuere, ha sido la firma Counterpoint la que ha puesto números a ese descenso de las ventas de terminales en el primer trimestre de 2020, al compararlas con las del mismo periodo del año pasado. Y las diferencias saltan a la vista. Samsung, por ejemplo, ha pasado de superar los 72 millones de unidades vendidas en los primeros meses de 2019 a quedarse en 52 este año, lo que supone un descenso de 13 millones. Huawei es la segunda en número de ventas y también se deja un buen porcentaje por el camino: pasa de los 59,1 a los 49.

Comparado de ventas Q1 de 2019 frente a 2020 | Counterpoint Research:

En tercer puesto tenemos a Apple, que amortigua bastante esa caída y no es tan pronunciada como sus otros dos competidores, ya que pasa de los 42 millones de iPhones vendidos en el primer trimestre de 2019 a 40 este año. Xiaomi, en cuarto lugar, se convierte en la excepción que confirma la regla al crecer en este 2020 frente a lo ocurrido el año pasado: pasa de vender 27,8 millones de dispositivos a rozar los 30 con 29,7 entre enero y marzo. Buenas noticias.

Los móviles cada vez se cambian menos

Uno de responsables de este estudio, Tarun Pathak, Director Asociado de Counterpoint Research, ha comentado que "desde el punto de vista del consumidor, a menos que reemplace un teléfono roto, los teléfonos inteligentes son principalmente una compra discrecional. Es probable que los consumidores, en estos tiempos inciertos, retengan realizar muchas compras discrecionales significativas". De esta forma, no es un problema de disponibilidad de los productos, sino de esperanzas frente al futuro que tenemos enfrente. "Esto significa que es probable que los ciclos de reemplazo se alarguen".

Los confinamientos son otra de las razones que ven para esta ralentización en las ventas ya que "en la mayoría de las partes del mundo se levantarán de manera escalonada, lo que significa que podría llevar tiempo antes de que la actividad minorista se reanude por completo. Incluso después de que termine el cierre, probablemente habrá cambios en los patrones de gasto del consumidor".

Con este panorama, los expertos creen que los hábitos podrían cambiar y que los "consumidores [...] opten por un dispositivo más barato", lo que obligará a las empresas a redirigir sus esfuerzos a otros negocios que no tengan que ver tanto con el hardware. Por ejemplo, creen que habrá oportunidades en los "servicios como juegos móviles y servicios OTT [streaming]. Esto probablemente llevará a que los operadores puedan vender más a paquetes de datos más grandes".