Se acaban de cumplir tres años del lanzamiento de Raspberry Pi, el pequeño ordenador de 30 euros que nació en el seno de una fundación que tenía como objetivo facilitar la entrada de ordenadores en las escuelas y, de esta forma, poder introducir a los niños en la enseñanza de ciencias de la computación y programación.

En este tiempo, y con más de 4 millones de unidades vendidas en todo el mundo, este pequeño ordenador de bajo coste está presente en escuelas y universidades y, además, se ha convertido en una versátil placa sobre la que muchas compañías y startups desarrollan los prototipos de sus productos.

Aprovechando el cumpleaños de Raspberry Pi y que, además, hace varias semanas la fundación lanzó la nueva versión de este ordenador (Raspberry Pi 2, mucho más potente y con un procesador Broadcom ARM Cortex-A7 de cuatro núcleos a 900 MHz y 1 GB de memoria RAM), es un buen momento de pensar qué cosas podemos hacer con un pequeño ordenador como este.

Uno de los puntos fuertes de Raspberry Pi es que es un ordenador muy versátil; funciona con Linux y, gracias a la comunidad, existen muchas aplicaciones y distribuciones que podemos utilizar para darle vida a esta pequeña placa de 30 euros de coste.

Raspberry Pi 2

Si tienes una Raspberry Pi y no sabes por dónde empezar, New Out Of Box Software (NOOBS) es una buena opción a tener en cuenta. Este sistema operativo está orientado a “novatos” que acaban de llegar al mundo de Raspberry Pi y, por tanto, necesitan algo de orientación. Lo hace mediante un menú de instalación que nos ofrece, a su vez, varias distribuciones para que así podamos probar la que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Y, realmente, ¿qué opciones tenemos? Si queremos usar nuestra Raspberry Pi como un equipo de escritorio (eso sí, bastante minimalista), Raspbian es una de las distribuciones más utilizadas. Proviene de Debian y nos ofrece un entorno de escritorio simple que, además, incluye una tienda de aplicaciones (la Pi Store) desde la que podremos descargarnos aplicaciones (como Libre Office) e, incluso, juegos.

Si no quieres trabajar con una distribución que se base en Debian, con Pidora podremos ponernos delante de una distribución para Raspberry Pi que se apoya en Fedora y que está perfectamente adaptada para procesadores de arquitectura ARM. Otra opción a tener en cuenta es Arch Linux ARM, una distribución muy estable y muy utilizada que lleva al ecosistema de procesadores ARM la distribución Arch Linux.

En el caso que estemos buscando una distribución Linux simple, ligera y muy orientada a trabajar por consola de manera remota, Moebius puede ser lo que estemos buscando.

Además de funcionar como un ordenador de escritorio, Raspberry Pi puede ser utilizado para tareas muy concretas y, precisamente, dentro de este ámbito podemos encontrar distribuciones Linux especializadas en entornos de trabajo muy especializados.

Gracias a Raspberry Pi podemos volver a los años '80 y '90 para jugar a viejas máquinas arcade. Si queremos convertir nuestro salón o nuestra habitación en un clásico salón recreativo, solamente necesitamos una Raspberry Pi, un teclado, una pantalla y la distribución PiPlay (que está diseñada para transformar nuestro pequeño ordenador en un completo emulador de máquinas arcada usando el famoso emulador MAME).

En el caso que queramos completar nuestros salón con un reproductor multimedia, existen un par de distribuciones Linux (OpenELEC y Raspbmc) que pueden transformar nuestra Raspberry Pi en un interesante reproductor multimedia 'low cost' gracias a la integración de Kodi, anteriormente conocido como XBMC (un reproductor multimedia 'open source').

Además de usar Raspberry Pi para el ocio o para trabajar como si fuese un PC normal y corriente, este pequeño ordenador se puede utilizar en proyectos mucho más complejos y, si cabe, singulares.

Si lo que queremos es montar en nuestra casa un NAS de bajo coste para almacenar nuestros archivos, podemos recurrir a un viejo PC (que consume bastante electricidad), podemos invertir en un NAS (que no siempre es algo barato) o bien podemos recurrir a una Raspberry Pi y un disco duro USB. Mediante la distribución Linux arkOS precisamente podremos transformar una Raspberry Pi en un NAS y, de esta forma tan simple, montar en casa nuestro propio servidor de datos.

Continuando por la senda de proyectos singulares, en la Universidad de Southampton se plantearon el uso de Raspberry Pi para suplir algunas “carencias” en cuanto al equipamiento con el contaba la universidad para sus clases. Con el objetivo de mostrar a los alumnos, con algo tangible, cómo funcionaba la computación distribuida y los supercomputadores, el profesor Simon Cox desarrolló un pequeño supercomputadorformado por 64 placas Raspberry Pi, un proyecto totalmente abierto que podremos emular en nuestra propia casa gracias a la información disponible en la web de esta universidad.

Aunque nos pueda sonar extraño, montar un clúster de placas Raspberry Pi es algo bastante normal en la red. Son dispositivos de bajo consumo que pueden formar un 'grid' y sumar sus recursos, por ejemplo, para recolectar Bitcoin (implementando un pequeño supercomputador).

Precisamente, para recolectar Bitcoin existe una distribución Linux específica denominada MinePeon que se puede usar en una placa Raspberry Pi sin necesidad de tener que implementar un 'grid' que una varios de estos ordenadores.

Si te apasiona el mundo de la seguridad de la información puede que te interese saber que Raspberry Pi puede ser una sonda de bajo coste con la que realizar, por ejemplo, pruebas de intrusión o análisis de vulnerabilidades. Gracias a la distribución Kali Linux podremos realizar este tipo de pruebas sin necesidad de usar, por ejemplo, nuestro ordenador personal.

Siguiendo por la senda de las redes y la seguridad, con Raspberry Pi podemos “fabricarnos” nuestros propios routers y puntos de accesos inalámbricos que, además, van a ser muy seguros.

Por un lado, a través del proyecto Onion Pi, es posible fabricar un 'proxy' de bajo coste que encamine todo nuestro tráfico a través de la red Tor; es decir, podemos construir una pasarela con la que navegar de manera anónima a través de internet.

Además, el proyecto OpenWRT, el famoso firmware open source para equipos de red, también nos ofrece una versión para Raspberry Pi que, además, cuenta con miles de complementos con los que ampliar sus funcionalidades ¿Y qué podemos hacer con OpenWRT y una Raspberry Pi? Si añadimos a nuestra Raspberry Pi un simple módulo Wi-Fi USB, estaremos transformando este pequeño ordenador en un completo punto de acceso Wi-Fi que podremos controlar y con el que podremos montar redes Wi-Fi seguras o, incluso, orientadas a espacios públicos mediante el uso de portales cautivos.

Finalmente, Raspberry Pi también está presente dentro del ámbito de la publicidad puesto que también se puede usar como un sistema de control de carteles digitales. Gracias al proyecto Raspberry Digital Signage, podremos usar este pequeño ordenador para controlar un sistema de pantallas para mostrar paneles informativos o publicidad.