Hace casi 6.000 años, un encuentro entre la mosca de la fruta y un recipiente de leche dieron lugar a la posibilidad de fermentar la leche y crear queso. ¿Cómo es esto posible? ¿Qué es lo que tenía la mosca para conseguir que la leche fermentara? En el vídeo superior te lo mostramos.

Seguramente te hayas preguntado, en más de una ocasión, qué es lo que consiguió que la leche se pudiera transformar en el rico queso que a todos nos encanta. Cómo el ser humano fue capaz de convertir en alimento un producto líquido como es la leche y con sabores tan diferentes. La respuesta está en la fermentación.

La fermentación es la variación química de un elemento orgánico en otro, gracias a la acción de un fermento (sustancia soluble en agua). Que hace 6.000 años apareciese el queso no tiene nada que ver con los humanos, sino con una tremenda casualidad producida por el encuentro de una mosca con un bol de leche.

Lo que está claro es que a las moscas les gusta la leche desde tiempos inmemorables y que llevan milenios posando sus patas sobre nuestros alimentos. Pero, en este caso, nos hicieron un grato favor. Nos dieron el queso.

Es imposible saber si, de no haber sido por ese acontecimiento, a día de hoy viviríamos sin queso. Posiblemente no. Probablemente los seres humanos hace tiempo que hubiéramos descubierto la clave de la fermentación. Pero lo que si es seguro es que, de no haber sido por la mosca de la fruta, la aparición del queso hubiese llegado siglos después.

Y, ¿qué sería de nosotros sin el queso? Sin poder acompañar las hamburguesas, las ensaladas, un buen vino, los San Jacobos... Y un largo etcétera

De este modo y por esta razón es por la que la población amante del queso debería estar inmensamente agradecida a la mosca de la fruta. En el vídeo te contamos todos los detalles.

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