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EL ARMAMENTO MÁS MORTÍFERO

Un inspector 'ciego' para combatir la proliferación nuclear

Un laboratorio de la Universidad de Princeton desarrolla un ingenioso sistema que permitirá a los inspectores saber si las ojivas nucleares son lo que parecen sin conocer su contenido, una información que los países con armamento atómico se niegan a revelar

Los autores del estudio, con el BTO

Princeton Los autores del estudio, con el BTO

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Javier Salas | @javisalas | Madrid
| 27.06.2014 08:20

¿Cómo saber si un elemento oculto en una caja es lo que te dicen, si no se te permite mirar con detalle en el interior ni medir sus propiedades a través de las paredes de la caja? Bienvenidos al trabajo de los inspectores de armas nucleares. Un problema tan complejo como simple: estos inspectores podrían escanear con instrumentos accesibles el contenido de una ojiva atómica para determinar si es, en efecto, lo que el Ejército de tal país asegura ser, leyendo la cantidad de plutonio que contiene esa cabeza nuclear. Pero esas sencillas mediciones, que ayudarían enormemente en el trabajo contra la proliferación de armas nucleares, contraviene expresamente el Tratado de No Proliferación, en el que los países se cuidan muy mucho de no revelar el diseño y estructura de su armamento más mortífero.

Si el inspector tiene que saber lo que contiene sin enterarse de lo que contiene esta tarea puede convertirse en un acertijo sin fin. Sin embargo, esta semana, la revista Nature ha publicado un ingenioso sistema ideado por un grupo de investigadores de la Universidad de Princeton en el que el inspector sigue siendo ciego pero conocerá con exactitud si el contenido es que el determinado país asegura.

A la hora de examinar el contenido, los inspectores contarían con un detector de neutrones para determinar el contenido atómico de la ojiva, como si se tratara de una radiografía, dando un conteo: por ejemplo, 10. Pero estos inspectores no verían el recuento de neutrones emitidos por el arma. Previamente, para evitar ver esta radiografía (y por lo tanto la información clasificada), los inspectores utilizan un detector que está preconfigurado por el país anfitrión con el negativo del contenido de la cabeza nuclear: en este caso, pondrían el contador en -10. Por lo tanto, si las autoridades no mienten, el detector señalará 0, que será el valor que verán los inspectores. La ojiva inspeccionada y el secreto, guardado.

El detector en sí, denominado British Test Object (BTO), consiste en varios anillos concéntricos de varios materiales sensibles de apenas 20 centímetros de diámetro. “Este enfoque”, explican los autores en su estudio, “tiene el potencial de eliminar un obstáculo técnico importante para la verificación de importantes reducciones de los arsenales nucleares, que probablemente requerirá la verificación de ojivas individuales, en lugar de los actuales sistemas de lanzamiento”.

Hasta ahora, a pesar de los numerosos esfuerzos para desarrollar sistemas de verificación el contenido real de las ojivas contemplados por los tratados de desarme no se ha logrado dar con un método apropiado, ya que los países se niegan a que personal ajeno a su sistema de defensa conozca el contenido de sus armas. Por ello, lo tradicional a la hora de hacer efectivas las negociaciones contra la proliferación de armas nucleares se centran más bien en la reducción de infraestructura estratégica de largo alcance y sistemas de lanzamiento, como bombarderos, submarinos y misiles balísticos, sin verificar sus ojivas.

"El objetivo es demostrar, con el alto grado de confianza que requiere un asunto de este calibre, que un elemento inspeccionado es una verdadera cabeza nuclear sin conocer nada de los materiales y el diseño de la propia ojiva", explica Robert Goldston en una nota de Princeton, que es coautor del sistema y exdirector del laboratorio de física de plasmas de esta universidad, en el que se se ha desarrollado. Este laboratorio cuenta con una ayuda de 25 millones de dólares de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de EEUU para un proyecto de cinco años en el que se desarrollen estrategias para hacer frente a los problemas tecnológicos y políticos relacionadas con el control de armas nucleares .

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