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AMENAZADOS POR EL TRÁFICO PARA VENDERLOS COMO ‘DELICATESSEN’

Pangolines: los extraños mamíferos que estamos extinguiendo en los restaurantes

Estos peculiares mamíferos insectívoros son muy apreciados en zonas de China y Vietnam como un delicioso bocado. El problema: los estamos extinguiendo a base de comérnoslos.

Un pangolín, fotografiado desde el suelo

Pangolinsg.org Un pangolín, fotografiado desde el suelo

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Si le echas un vistazo tiene pinta de cualquier cosa, menos de suculento. Es pequeño (de unos 30 centímetros), esquivo, nocturno, con la piel recubierta de escamas, una larga cola y, además, se alimenta de insectos.

Pero este peculiar animal que vive en las zonas tropicales de Asia y África está amenazado: los humanos lo estamos llevando hacia la extinción porque consideramos que su sabor es uno de los mejores que conocemos.

Las organizaciones de protección de animales ya han dado la voz de alarma, pero su supervivencia es complicada: se paga tanto por su carne y su piel (hasta 300 euros el kilo de carne) que hay una complejísima red ilegal de tráfico de estos animales a las siempre esquivas ciudades fronterizas del sudeste asiático.

Cazadores furtivos y restaurantes llenos de curiosos suponen el primer y último paso hacia la muerte de centenares de ejemplares.

Durante el año pasado esta especie estuvo en el ranking de los mamíferos que más habían padecido el impacto de las redes de tráfico de animales, según los proteccionistas

Por desgracia para los pangolines, no son unos animales diseñados para defenderse. Bueno, en verdad sí, pero no de nosotros. Su capacidad de hacerse una bola plegándose sobre su cuerpo como hace el erizo no ha impedido que muchos de ellos acaben cada año en el plato de cualquier bar vietnamita, chino o birmano.

Ni las sombras de la noche en las que se cobijan, ni sus excepcionalmente dotadas patas les esconden de los voraces traficantes.... y sus aún más voraces destinatarios finales. No es raro que se produzcan grandes incautaciones de lotes de carne de pangolín llegadas de África o Asia, igual que hace años era frecuente encontrar traficantes de marfil.

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