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EN OCASIONES OIGO IMÁGENES

¿Por qué no es tan raro que te parezca escuchar el sonido de los GIF animados?

Según un nuevo estudio, las áreas del cerebro responsables de procesar los estímulos visuales podrían estar vertiendo información en las zonas que asimilan las señales auditivas. La culpa de que puedas oír cierto tipo de imágenes silenciosas es de la sinestesia.

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Dos torres de una red eléctrica mueven sus cables como si de una comba se tratase mientras una tercera salta para esquivarlos. Esta especie de juego eléctrico (por supuesto, ficticio) es el que muestra un GIF animado que circula por la red y que ha despertado la curiosidad de algunos internautas no por lo extraño de la estampa, sino por las inusuales sensaciones que causa en quienes la observan.

Es posible que, al ver el GIF, nos parezca escuchar el estruendo que la torre eléctrica saltarina produciría al caer al suelo. Si te ocurre, no tienes de qué preocuparte: según un reciente estudio, una de cada cinco personas es capaz de ‘escuchar’ ciertos tipos de imágenes sin sonido.

“Mucha gente puede escuchar lo que ve. Los intermitentes de los coches, señales de neón intermitentes o el movimiento de otros individuos cuando caminan pueden producir una sensación auditiva”, explica Elliot Freeman, neurocientífico de la City University de Londres y coautor del trabajo, publicado en la revista ‘Cortex’.

Parece que la responsable de este curioso fenómeno es la sinestesia, la increíble capacidad del cerebro humano para percibir diversos estímulos que normalmente captaríamos por distintos sentidos, a través de uno solo. Esta especie de comunicación sensorial nos permite ver sonidos o saborear a través del tacto, aunque hay decenas de variantes diferentes.

Freeman y sus colegas de la City University de Londres han denominado a la percepción de ruidos a través de la vista “respuesta auditiva evocada visualmente”. Aunque, por fortuna, el nombre tiene una versión más corta: vEAR u oreja visual.

Para comprobar si eso de ver los sonidos es una reacción verdaderamente rara, los investigadores han llevado a cabo una encuesta a gran escala. Preguntaron a 4.100 voluntarios sobre la respuesta sensorial que experimentaban al ver una serie de imágenes en movimiento.

Un misterio más común de lo que se pensaba

“Hemos encontrado que el 21 % de las personas experimentan alguna forma de este fenómeno, lo que hace que sea más prevalente que otros tipos de sinestesia”, ha asegurado Freeman. Si bien los resultados no desvelan los misterios de esta extraña respuesta del organismo ni por qué se produce, su frecuencia podría convertirla en el objetivo de nuevos estudios sobre la interpretación de los estímulos en el cerebro.

Además, que se presente de manera habitual destierra la creencia de que el fenómeno se debe a algún tipo de conexión cerebral rara y poco común. Por el contrario, esta combinación sensorial podría ser consecuencia del funcionamiento normal del cerebro.

Con el fin de ahondar un poco más en el asunto, los investigadores hicieron a algunos encuestados preguntas más concretas sobre su salud o sobre experiencias previas, como si sufrían tinnitus o si escuchaban extraños ruidos acompañados de luces antes de dormir. Así, comprobaron que aquellos que oían zumbidos tendían a experimentar una respuesta auditiva ante estímulos visuales.

Según sus conclusiones, es posible que, cuando ciertas áreas del córtex cerebral están especialmente excitadas (sobre todo las visuales), la información que reciben se filtra a las zonas responsables de la percepción auditiva. De esta manera, las personas que suelen escuchar sonidos a partir de imágenes silenciosas podrían, simplemente, tener un cerebro en el que se producen este tipo de desbordamiento sensitivo.

Esperemos que los resultados de este nuevo trabajo inspiren nuevos estudios sobre la cuestión para que, al menos, podamos satisfacer nuestra curiosidad. Mientras tanto, seguiremos preguntándonos cómo es posible que las imágenes silenciosas puedan transmitirnos sonidos.

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