Hay quien contonea todo su cuerpo, quien solo mueve la cabeza adelante y atrás y quien parece tratar de agujerear el suelo a pisotones (acompasados, eso sí). Nuestros pasos de baile no solo manifiestan qué tal se nos da eso de seguir el ritmo de la música, también revelan aspectos relacionados con nuestra personalidad y estado de ánimo.

Cada uno tenemos un estilo de baile único que nos caracteriza y que está presente ya nos movamos al compás de una bachata o un rocanrol. Una reciente investigación ha demostrado que todos mantenemos esa firma personal en las pistas, independientemente de la velocidad de la canción que suene por los altavoces.

Los autores del trabajo lo comprobaron gracias a la inteligencia artificial: desarrollaron un algoritmo capaz de identificar a cada uno de los participantes en su estudio fijándose en cómo se movían al ritmo de ocho géneros musicales diferentes, desde el blues al rap, pasando por el metal y la electrónica.

Emociones en la pista de baile

El baile ha sido objeto de numerosos estudios científicos que arrojan pistas sobre todo lo que ese danzarín que llevamos dentro dice de nosotros. Por ejemplo, un equipo de investigadores de la Universidad de Gante ha demostrado que es posible reconocer nuestro estado de ánimo a partir de los movimientos que ejecutamos en la pista.

Expresar las emociones a través del baile no es, por tanto, solo cosa de bailarines profesionales o actores. Cualquier persona, inconscientemente, muestra a través de su baile si está contenta o triste: en el primer caso utilizará movimientos más rápidos, acelerados, amplios e impulsivos que en el segundo.

La forma en que bailamos revela cómo nos sentimos | StockSnap I Pixabay

La forma en que nos contoneamos también dice mucho sobre nuestra forma de ser. Un estudio de científicos británicos y alemanes ha demostrado que los movimientos revelan información sobre los cinco rasgos principales de la personalidad: la apertura a nuevas experiencias, la responsabilidad, la extroversión, la amabilidad y el neuroticismo o inestabilidad emocional.

Según los resultados de este trabajo, aquellas personas con más sentido de la responsabilidad, más agradables y los extrovertidos suelen ser mejores bailarines. Por el contrario, quienes tienden al neuroticismo y están abiertos a nuevas experiencias se manejan peor en la pista de baile.

Mueve la cabeza, mueve los pies…

Los autores de la investigación más reciente sobre la singularidad de nuestros movimientos trabajan en la Universidad de Jyväskylä (Finlandia), donde llevan años estudiando diferentes aspectos asociados al baile. Allí también han analizado la influencia de los rasgos de personalidad en los movimientos utilizando técnicas informáticas.

Gracias a diferentes programas y a decenas de bailarines voluntarios, distinguieron los cinco tipos de patrones de movimiento más comunes, relacionados con el desplazamiento en el espacio, los meneos de cabeza y la amplitud y velocidad de movimiento de las manos.

Así, la manera en que seguimos el ritmo de la música puede asociarse a ciertas características de nuestra personalidad, sobre todo, aquellas relacionadas con la extraversión y el neuroticismo.

Las personas extrovertidas, que suelen ser más energéticas, se mueven mucho y tienden a desplazarse por toda la pista de baile. Por su parte, las más ansiosas o de ánimo bajo también contonean su cuerpo, pero mueven la cabeza, manos, pies y tronco rápida y entrecortadamente y suelen permanecer en una pequeña área.

Aunque no parece tarea fácil, quizá la próxima vez que vayas a una discoteca o a una clase de zumba te fijes más en los que te rodean y puedas distinguir a aquellos que han tenido mal día o a los más extrovertidos. Como el baile, puede que solo sea cuestión de práctica.