8 DE MAYO

Día Mundial del Cáncer de Ovario: síntomas que muchas mujeres confunden con molestias normales

La enfermedad suele pasar desapercibida en sus primeras fases porque muchos síntomas se confunden con problemas digestivos, hormonales o cansancio.

Sistema reproductor femenino

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El cáncer de ovario es uno de los tumores ginecológicos más difíciles de detectar a tiempo. En muchas ocasiones no provoca síntomas claros en sus primeras fases y, cuando aparecen, suelen confundirse con molestias digestivas, cansancio o cambios hormonales habituales. Precisamente por ello, especialistas insisten en la importancia de conocer las señales de alerta, especialmente este 8 de mayo, Día Mundial del Cáncer de Ovario.

Según explica la Clínica Mayo, este tipo de cáncer se produce cuando las células de los ovarios comienzan a crecer de forma descontrolada, formando un tumor que puede extenderse a otras partes del cuerpo.

Los ovarios forman parte del sistema reproductor femenino y son los encargados de producir óvulos, además de hormonas como el estrógeno y la progesterona. El problema es que, en sus etapas iniciales, el cáncer puede desarrollarse prácticamente sin dar señales evidentes.

Los síntomas más frecuentes

Uno de los principales problemas del cáncer de ovario es que muchos de sus síntomas son comunes y pueden confundirse con otras afecciones menos graves. Entre los signos más frecuentes se encuentran:

  • Hinchazón o inflamación abdominal persistente
  • Sensación de saciedad rápida al comer
  • Dolor o molestias en la zona pélvica
  • Fatiga constante
  • Dolor de espalda
  • Cambios en los hábitos intestinales, como estreñimiento
  • Necesidad frecuente de orinar
  • Pérdida de peso sin causa aparente

Los expertos recuerdan que estos síntomas no significan necesariamente que exista un cáncer, pero sí recomiendan acudir al médico si se mantienen durante semanas o aparecen de forma persistente.

¿Por qué es tan difícil detectarlo?

El cáncer de ovario suele diagnosticarse tarde porque sus síntomas pueden parecer problemas digestivos, hormonales o incluso estrés y cansancio cotidiano. Además, no existe una prueba de cribado tan eficaz y extendida como ocurre, por ejemplo, con las mamografías en el cáncer de mama.

Aunque las causas exactas no están del todo claras, sí existen factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de ovario. Entre ellos destacan:

  • Edad avanzada
  • Antecedentes familiares de cáncer de ovario o mama
  • Alteraciones genéticas hereditarias como BRCA1 y BRCA2
  • Endometriosis
  • Obesidad o sobrepeso
  • Terapia hormonal tras la menopausia
  • No haber estado embarazada nunca

¿Se puede prevenir?

No existe una forma totalmente segura de prevenir el cáncer de ovario, aunque algunos hábitos y controles médicos pueden ayudar a reducir el riesgo.

La Clínica Mayo señala que las píldoras anticonceptivas pueden disminuir las probabilidades de desarrollar esta enfermedad, aunque deben valorarse sus riesgos y beneficios de forma individual junto al médico. También recomiendan que las mujeres con antecedentes familiares consulten sobre la posibilidad de realizar pruebas genéticas.

El tratamiento suele combinar cirugía y quimioterapia, aunque el pronóstico depende en gran medida de lo pronto que se detecte la enfermedad. Por eso, conocer los síntomas y no normalizar ciertas molestias puede ser clave.

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