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10 cosas que no sabías sobre los venenos

Los comemos, los usamos para curarnos y para embellecernos desde hace más de 4.000 años.

Frasco de veneno

Pxhere Frasco de veneno

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La sola palabra asusta: veneno. Y aún así llevamos conviviendo con ellos desde siempre. De hecho son muchas las criaturas que han adaptado sus sistemas digestivos para alimentarse de plantas venenosas y los humanos llevamos usándolos para nuestro provecho al menos 4.500 años.

Pero hay un problema, no todos los venenos son ponzoña, aunque todos son tóxicos. Y esa es una distinción importante para que podamos usarlos en nuestro beneficio. Los venenos son sustancias que, introducidas en un ser vivo, pueden producir graves alteraciones funcionales e incluso la muerte. Una sustancia ponzoñosa, por otra parte es aquella que tiene en sí cualidades nocivas para la salud. Una de las diferencias más notables es que los animales ponzoñosos inyectan la toxina (mediante una picadura, mordiendo o rasgando la piel) , mientras que en los venenosos, la sustancia debe ser absorbida: la primera es una forma activa de administración, la segunda pasiva.

Pero... ¿qué otras cosas no sabemos sobre el veneno (y la ponzoña)?

1) Más de 2000 años atrás, Plinio el Viejo ya había escrito un catálogo que contaba con más de 7.000 diferentes tipos de venenos.

2) La literatura y el cine han popularizado el uso de ranas para envenenar flechas (el famoso curare usado por las tribus del Amazonas), pero la realidad es que las ranas no son inherentemente tóxicas, lo que las convierte en letales es su dieta: lo insectos que comen les permiten sintetizar el veneno. De hecho, las ranas criadas en cautiverio a menudo no producen toxinas detectables. Esto se ha comprobado también en aves que producen las mismas batracotoxinas gracias a los escarabajos que incluyen en su dieta.

2) Uno de los venenos más populares es el cianuro. Pese a los mitos que lo vinculan a conspiraciones y laboratorios clandestinos, la realidad es que el cianuro forma parte de alimentos muy comunes. Se puede encontrar en las semillas de manzanas, los huesos de melocotones y albaricoques, pero también en el arroz integral, el trigo, la caña de azúcar, la soja y el maíz. Todos estos poseen contienen cantidades variables de compuestos que se metabolizan en cianuro.

3) Así como muchos animales usan venenos para disuadir a sus depredadores, las plantas también. La nicotina presente en la planta de tabaco le protege de ciertos insectos, pero no es el único vegetal que produce nicotina: también lo hacen los tomates, pimientos, berenjenas y la coliflor, aunque obviamente en menor medida. De hecho algunos estudios señalan el vinculo entre pequeñas cantidades de nicotina con un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

4) Cuando el gran Bardo, William Shakespeare retrató a las brujas de Macbeth, las describió haciendo pócimas con dientes de lobos, ojos de tritón o lenguas de perros. A primera vista suena asqueroso y alimentó el mito de las brujas que vemos en los cuentos infantiles. Pero la realidad es que Shakespeare estaba hablando de plantas venenosas, no de animales. La diente de lobo es un tipo de planta suculenta muy tóxica y la lengua de perro (Trilisa odoratissima) puede ser letal para las mascotas.

5) Si bien por razones obvias el primer uso de venenos fue para provocar la muerte o al menos la incapacitación de otros, también se comenzaron a usar en medicina. Uno de los ejemplos más antiguos es el del opio como analgésico desde hace más de 1.000 años.

6) Actualmente son muchos los venenos que, en las dosis adecuadas, se usan en tratamientos médicos. La saliva del monstruo de Gila (Heloderma suspectum) reduce el azúcar en la sangre, el veneno de algunas víboras reduce la presión arterial. El veneno de los cónidos (esos caracoles en forma de cono tan bellos) es un potente analgésico.

7) La evolución de los venenos ocupa siempre el espacio de protección frente a depredadores… O casi siempre. El ornitorrinco, el único mamífero que produce veneno, no lo hace para protegerse de otros, sino para dañar a sus pares cuando llega la época de apareamiento y quiere garantizar sus oportunidades de tener cría. Esta cualidad es exclusiva de los machos.

8) Los del ornitorrinco como único mamífero venenoso no es del todo cierto. También tenemos al almiquí de La Española o solenodonte de La Española (Solenodon paradoxus) y a su primo que habita en Cuba (Solenodon cubanus). Este pequeño, pariente de las musarañas, tiene a cada lado de su mandíbula una ranura por la que inyecta veneno a su víctima. De hecho, la palabra solenodón en griego, significa “diente surcado o acanalado”.

9) Pero si sorprende saber que hay mamíferos venenosos, más extraño aún es el caso del único primate venenoso: el loris esbelto. Nativos de la India y Sri Lanka, estos pequeños y simpáticos “monos” producen un cóctel tóxico al combinar su saliva con secreciones de su glándula braquial.

10) La toxicidad de un veneno se mide mediante la escala LD50, es decir la dosis letal para el 50 por ciento de la población. El agente nervioso Novichok, un veneno creado por científicos de la Unión Soviética e implicado en el atentado contra el opositor Aleksei A. Navalny, tiene una puntuación de 4.000 nanogramos por kilo de masa corporal para ser letal. Esto quiere decir que una dosis de 0,000032 gramos puede matar a una persona. Pero no es el más tóxico. ese “honor” le corresponde a la neurotoxina botulínica: bastan entre 1 y 3 nanogramos por kilo para provocar la muerte. Lo extraño es que este letal compañero de viaje, en dosis muy controladas se usa en aplicaciones médica para tratar la incontinencia, el estrabismo y, por supuesto, las arrugas: lo conocemos como botox.

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