El hallazgo podría tener implicaciones relevantes para el estudio de enfermedades como la diabetes, la obesidad o la enfermedad hepática metabólica, al aportar nuevos conocimientos sobre cómo el cuerpo regula el uso de la energía y el control de la glucosa.
El papel del succinato en el metabolismo
La investigación ha sido impulsada por el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud) y liderada por científicos del área de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas del CIBERDEM. Los resultados han sido publicados en la revista científica Science Advances. El estudio se ha centrado en el succinato, una molécula conocida por su participación en la producción de energía celular, pero que también actúa como señal de comunicación entre células mediante un receptor específico denominado SUCNR1. Los investigadores observaron que este receptor se encuentra especialmente presente en una zona concreta del hígado y que su expresión aumenta durante el desarrollo del órgano, lo que apunta a una función relevante en la actividad hepática.
Además, comprobaron que tanto los niveles de succinato como la cantidad de receptores SUCNR1 presentes en el hígado varían en función del estado nutricional del organismo, es decir, según se encuentre en ayuno o después de ingerir alimentos. Para profundizar en su función, el equipo analizó ratones modificados genéticamente para carecer del receptor SUCNR1 en los hepatocitos, las principales células del hígado. Los resultados mostraron que la ausencia de este receptor provoca una activación excesiva del hígado durante el ayuno, haciendo que produzca más glucosa de la necesaria. Esta alteración dificulta que el organismo pueda adaptarse correctamente a los cambios metabólicos asociados a los distintos estados nutricionales.
Una pieza esencial para la adaptación metabólica
Los investigadores también detectaron consecuencias a nivel celular. Sin el receptor SUCNR1, las células hepáticas modifican la forma en que utilizan la glucosa para obtener energía, pasando a depender de otros nutrientes y alterando su funcionamiento normal. Como consecuencia, tras la ingesta de alimentos, la recuperación de las reservas energéticas celulares resulta incompleta, lo que afecta a la capacidad del hígado para responder adecuadamente a las necesidades del organismo. Según concluye el estudio, el receptor SUCNR1 desempeña un papel esencial en la adaptación metabólica del hígado. Su función permitiría conectar las señales relacionadas con el estado energético del organismo con la capacidad de las células hepáticas para ajustarse a los cambios entre periodos de ayuno y alimentación. Los investigadores consideran que comprender mejor este mecanismo desde una perspectiva fisiológica podría abrir nuevas líneas de investigación orientadas al desarrollo de estrategias terapéuticas para mejorar el control de la glucosa y favorecer una adaptación metabólica más eficiente.
La investigación ha contado con la participación de especialistas de diferentes áreas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, así como de la Universitat Rovira i Virgili. También han colaborado investigadores de numerosos centros nacionales e internacionales, entre ellos el Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CIMUS), la Universidad de Santiago de Compostela, el Institut de Recerca Biomèdica Barcelona, la Universitat de Barcelona, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el Institut de Recerca Sant Pau, el IDIBAPS, la Universidad de Berna y el Hospital Universitario de Berna. Los resultados refuerzan la importancia de los mecanismos que regulan la respuesta metabólica del hígado y abren nuevas perspectivas para comprender mejor enfermedades relacionadas con el metabolismo y la regulación de la glucosa.