En las personas con diabetes tipo 2 es más habitual encontrar hígado graso porque suelen coexistir otros factores como el sobrepeso, la obesidad abdominal, la hipertensión y las alteraciones del colesterol y los triglicéridos. Esa combinación crea un entorno metabólico que facilita que el hígado actúe como un "almacén" extra de grasa, lo que con el tiempo puede derivar en una enfermedad hepática crónica.

Las siestas largas, un factor de riesgo independiente

Un estudio de la Universidad Médica de Wenzhou, en China, afirma que las personas con diabetes tipo 2 que duermen siestas de más de 30 minutos al día, independientemente de sus patrones de sueño nocturno, aumentan su riesgo de desarrollar enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés). Este trastorno, antes conocido como enfermedad del hígado graso no alcohólico, se produce cuando se acumula demasiada grasa en el hígado y puede estar causado por afecciones como la obesidad y la propia diabetes tipo 2.

El equipo de investigación quería determinar si el comportamiento del sueño podría ser un mejor predictor de MASLD que las pruebas médicas estándar. De confirmarse, los médicos podrían utilizar preguntas sencillas sobre los hábitos de sueño para identificar a las personas con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

"Nuestro trabajo sugiere que las siestas largas aumentan de forma independiente la probabilidad de MASLD en personas con diabetes tipo 2", defiende Xuejiang Gu, director ejecutivo del Departamento de Endocrinología del Primer Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Wenzhou. Pero el dato más llamativo es otro: un sueño nocturno deficiente combinado con siestas largas triplica con creces el riesgo de MASLD en esta población.

Casi 1.900 personas analizadas durante varios años

Para llegar a estas conclusiones, Gu y su equipo recopilaron datos de sueño mediante un cuestionario realizado a 1.900 adultos con diabetes tipo 2, de entre 18 y 85 años, entre 2017 y 2024. Los investigadores dividieron a los participantes en cuatro patrones de sueño: buen sueño nocturno con siesta corta, buen sueño nocturno con siesta larga, mal sueño nocturno con siesta corta y mal sueño nocturno con siesta larga. Para examinar la asociación entre las características del sueño y el MASLD, el equipo utilizó un análisis de regresión de Cox multivariante.

Durante un seguimiento promedio de poco más de tres años, surgieron 379 nuevos casos de MASLD. En comparación con las personas del grupo de buen sueño nocturno con siesta corta, los participantes de las otras tres categorías mostraron un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

"Dormir la siesta con sensatez"

Gu sostiene que los hábitos de sueño son comportamientos diarios modificables que ofrecen a las personas con diabetes tipo 2 una forma práctica de prevenir el MASLD. "Nuestro mensaje de salud pública para ellos es que duerman la siesta con sensatez", concluye el experto, en lo que supone una recomendación sencilla pero con un respaldo científico cada vez más sólido.