El objetivo es claro: advertir a la población para que no acepte tratamientos falsos o de dudosa procedencia que acaben provocando el abandono de las terapias médicas reales, las únicas respaldadas por la ciencia y por un criterio médico crítico.
La desinformación creciente en salud está provocando que muchos pacientes dejen de lado los tratamientos que sí son efectivos para abrazar falsas promesas. Este problema se agrava cuando la manipulación psicológica se cruza con grupos organizados que operan como auténticas sectas, controlando la vida de personas en momentos de máxima debilidad. Existe un nexo directo y destructivo entre estos grupos y la oferta de falsas curas.
El nuevo entorno de la manipulación
El psicólogo Guillermo Fouce, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras y especialista en la materia, confirma que muchas de estas organizaciones se disfrazan hoy en día bajo la etiqueta de "terapias curativas". Según Fouce, nos enfrentamos a un nuevo entorno sectario, el denominado "3.0", que es mucho más fragmentado, difícil de detectar y de combatir. Ya no hablamos necesariamente de grandes organizaciones, sino de pequeños grupos liderados por personas que saben perfectamente cómo rentabilizar el desamparo y la vulnerabilidad de un enfermo.
Fouce aclara que no existe un perfil de víctima concreta, estas redes captan tanto a personas con un alto poder adquisitivo como a quienes no tienen recursos. El único requisito es que la persona presente una grieta en su estado anímico. Los momentos idóneos para el abordaje suelen coincidir con crisis vitales profundas, como el fallecimiento de un ser querido, una ruptura de pareja o el diagnóstico de una enfermedad terminal. En ese instante de naufragio emocional, las pseudoterapias ofrecen atajos y remedios mágicos, otorgando un sentido falso al dolor que permite al paciente escapar de la dura realidad de su dolencia.
La trampa del afecto y el aislamiento
El proceso de captación es sutil y está perfectamente coordinado por profesionales de la manipulación. La estrategia inicial se basa en lo que se conoce como un "bombardeo de amor", un despliegue desmedido de atención, afecto y comprensión que hace que la víctima se sienta arropada y parte de una comunidad. Sin embargo, una vez que la persona ha mordido el anzuelo emocional, la trampa se cierra: comienza la exigencia de grandes sumas de dinero mediante membresías, suscripciones y cursos que introducen al afectado en una espiral sin fondo.
Darse cuenta de la situación o responder de forma lógica es extremadamente complejo para quien está dentro. Cuando la manipulación sentimental aflora, la razón pasa a un segundo plano. Dado que estos grupos actúan con técnicas de persuasión muy avanzadas, la prevención se convierte en la mejor herramienta. Mantenerse alerta ante promesas que parecen demasiado buenas para ser verdad y cuidar el entorno de nuestros seres queridos cuando atraviesan momentos difíciles son los únicos escudos eficaces frente a quienes comercian con la esperanza y la salud.