
Steven Pinker
Traducción: Pablo Hermida Lazcano
Editorial: Paidós
Año de publicación original: 2025
Hasta que aquel niño deslenguado no dijo en voz alta "¡Mirad! ¡El Emperador está desnudo!", el cuento no cambió. Porque, a pesar de que todos sabían que aquel hombre iba en cueros, no fue hasta que todos supieron que todos lo sabían cuando se dieron cuenta del poder que tenían.
El conocimiento común es una fuerza que tiene un impacto trascendental en el devenir de las sociedades
Porque no es lo mismo saber una cosa que saber que todo el mundo sabe lo mismo que tú. Ese es el conocimiento común, una fuerza que tiene un impacto trascendental en el devenir de las sociedades, en la evolución de la especie humana. Porque el ser humano es el único animal capaz de crear un relato y hacerlo común. Y organizar grandes grupos de individuos con toda su fuerza alrededor de ese conocimiento.
Por eso, saber lo que piensan los demás y, lo que es más importante, saber lo que piensan ellos que piensan los demás, se ha convertido, como se puede leer en Cuando todos saben que todos lo saben... en una de las fuerzas primordiales de la sociedad, capaces de explicar fenómenos tan actuales como la cancelación, las revoluciones silenciosas e incluso las crisis financieras.
La cancelamos entre todos y ella sola se murió
A través de constantes ejemplos, juegos de lógica, anécdotas y experimentos psicosociales, el catedrático de Harvard Steven Pinker ha escrito un libro tan apasionante como entretenido. Uno de esos manuales que, como el afamado Sapiensde Yuval Noha Harari, se devoran porque todo lo que te cuentan lo reconoces rápidamente en ti mismo o en los grupos sociales que habitas.
Por ejemplo, Pinker relata la historia de Justine Sacco, una mujer que, en diciembre de 2013, cuando Twitter se acababa de hacer popular, escribió un chiste racista justo antes de subirse en un avión que le iba a llevar de Nueva York a Sudáfrica. Y lo que ella pensaba que iba a ser una broma para sus menos de 200 seguidores, se convirtió en la primera cancelación de la historia.
La diferencia fue, simplemente, que el mundo entero sabía que todos sabían que Justine era racista
Al aterrizar en Sudáfrica Justine no solo tenía cientos de miles de mensajes de respuesta —la mayoría de ellos terriblemente agresivos, por supuesto—, sino que el hotel donde se iba a alojar no le permitió hacerlo, fue despedida de su trabajo y muchos de sus amigos le dieron la espalda.
La diferencia entre Nueva York y Sudáfrica fue, simplemente, que el mundo entero sabía que todos sabían que Justine era racista. Y el poder de ese conocimiento común les permitió a todos señalarla como un elemento desagradable que apartar del conjunto de humanos educados y políticamente correctos.
El poder silencioso del conocimiento común
Lo mismo ocurre con las revoluciones y las protestas sociales que han recorrido el planeta, desde el mundo árabe hasta Latinoamérica. En países donde el gobierno es represivo e injusto, puede haber ciudadanos descontentos, pero la mayoría de ellos no se van a atrever a levantar la voz porque se ven pequeños y débiles ante la fuerza opresiva del estado.
Solo si son capaces de saber que todos saben que están hartos de ese gobierno, pueden coordinar sus protestas y empezar a hacer presión para que las cosas cambien. Las redes sociales han potenciado esta capacidad del pueblo para organizarse contra sus dictadores y han provocado multitud de revoluciones populares.
Muchos gobiernos hacen grandes esfuerzos para aislar las ideas y que no lleguen jamás a conectarse
Por ese motivo muchos gobiernos han desarrollado mecanismos para impedir que sus ciudadanos sepan que otros ciudadanos piensan exactamente igual que ellos. Hacen grandes esfuerzos para aislar las ideas y que no lleguen jamás a conectarse.
Pero la creatividad de la gente es imparable. Así han surgido símbolos de lo más inesperados en todo el mundo, para hacer saber al resto de personas cuáles son tus ideas sin tener que decirlas en alto. Desde aplaudir a llevar paraguas abiertos, cubos en la cabeza o programar los teléfonos móviles para que suenen a una hora determinada.
El talento de Steven Pinker
Por todo ello, Cuando todos saben que todos lo saben...es un libro esencial para entender cómo pensamos, cómo nos relacionamos y cuál es nuestro verdadero poder. Un ensayo lúcido y divertido, que atrapa y te deja siempre con ganas de más, narrado con mucho ritmo y mucha gracia.
No en vano, no es el primer libro que publica Steven Pinker, que ha ganado varios premios con sus anteriores trabajos Los ángeles que llevamos dentro o En defensa de la ilustración. Miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y de la Asociación Estadounidense de Psicología, es un acérrimo defensor de la psicología evolucionista y de la teoría computacional de la mente.
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