
S. T. Abby
Traductora: Gema Pereira Silvestre
Editorial: Contraluz
Año de publicación original: 2016
Lana Myers tiene la venganza y el asesinato como motor de su vida. Logan Bennett tiene otro motor muy distinto: atrapar asesinos y meterlos entre rejas. Así que cuando sus mundos chocan y les envuelve una pasión sin freno, lo que sigue no es una relación normal: es un torbellino de secretos, traumas y deseos que no se atreven a confesar.
Este primer libro forma parte de una serie mayor que se ha convertido en un fenómeno global
El peligro —sobre todo para ella— es que la descubran, pero el deseo en Mindf*ck, es más fuerte que la razón. S. T. Abby, teje un thriller romántico tremendamente subidito de tono que ha enganchado a lectores de todo el mundo.
Este primer libro forma parte de una serie mayor que se ha convertido en un fenómeno global con cientos de miles de ejemplares vendidos. Es otro de esos ejemplos de viralidad extrema. Estamos ante unas novelas originalmente autopublicadas por su autora que gracias a TikTok se han hecho muy populares.
Un triste final
Poco podía saber su autora que estos relatos iban a ser mundialmente famosos. S. T. Abby es uno de los pseudónimos bajo los que escribía Christie Michelle Owens.
'Mindf*ck' llega emulando el fenómeno 'Blackwater': novelas cortas, intensas, de precio competitivo y corta periodicidad
Y, tristemente, lo decimos en pasado, porque esta autora afincada en el estado de Alabama de EE. UU., que pasaba sus días cuidando a su hijo, jugando a la consola y escribiendo, falleció súbitamente en 2021 a los 37 años. Apenas le dio tiempo a disfrutar del éxito de este dark romance, es decir: venganza y tórrido romance.
Mindf*ck llega a nuestro país emulando el fenómeno de Blackwater. A saber, novelas cortas, muy intensas, de precio muy competitivo y corta periodicidad. Y solo leyendo el primer volumen titulado Peligro, ya os digo que no podréis parar hasta terminar la serie completa.
El gato y la "ratona"
La historia se construye desde dos puntos de vista. Lana y Logan en primera persona. Ella es una mujer marcada por un horrible trauma infantil. Un dolor que ha transformado en un ansia de venganza irrefrenable para la que ha urdido un plan minucioso hasta el extremo.
Él es un agente del FBI que sigue el rastro de varios asesinos. Uno de ellos parece estar siempre un paso por delante de él. No hay que ser muy avispado para saber por dónde van los tiros aquí. La tensión —argumental y sexual— no surge solo por los crímenes, sino por el choque inevitable de dos personalidades extremas atrapadas entre el deseo y la ética.
La historia se construye desde dos puntos de vista en primera persona: Lana y Logan
Es curioso que cada episodio arranca con una cita de una personalidad conocida —Einstein en el primer libro, Confucio en el segundo... etc.—. Es como un recordatorio o eco intelectual que acompaña a la escalada de violencia y resume con una frase la temática del capítulo.
Lana no es la típica protagonista con la que empatizas de inmediato. Sus decisiones son extremas, sus métodos, oscuros. No vive una relación equilibrada con Logan porque si su oscuro secreto saliese a la luz, habría más que problemas.
Alto voltaje
Aquí la sexualidad explícita del libro juega un doble papel, porque además de hacer inevitablemente que las páginas ardan en los dedos de los lectores, se usa esta sexualidad como expresión de poder, vulnerabilidad y manipulación. Lana realmente está enamorada de Logan, no puede evitar ponerse en peligro ante una relación así, pero su venganza está por encima de todos. Logan incluido.
Por su parte, el agente del FBI, representa la parte de la ley. Es el gato que no sabe que tiene al ratón delante. Pero es un gato que se siente frágil ante el magnetismo y la complejidad de Lana, algo que añade una capa emocional que mantiene la historia en vilo todo el rato.
Ganas de más
Capítulos cortos, cliffhangers constantes y giros que nos obligan como lectores a pasar páginas sin poder parar. Giros que, aunque ahora mismo nos estamos centrando en el primer libro, dejan todo listo para la continuación: la revelación final da un golpe en la mesa que cambia por completo las reglas del juego y abre la puerta a la siguiente entrega. No hay respiro.
Lo que hace que 'Mindf*ck' te engulla como un agujero negro es la combinación de elementos que, normalmente, vienen separados
Lo que hace que Mindf*ck te engulla como un agujero negro es la combinación de elementos que, normalmente, vienen separados. Thriller, drama personal, trauma infantil y erotismo explícito. Cada uno de estos elementos potencia a los otros.
El trauma de Lana hace que sus decisiones sean comprensibles y, al mismo tiempo, aterradoras. Las escenas de sexo no son gratuitas sino extensiones de sus emociones y conflictos internos. Todo contribuye a un universo en el que los límites morales son difusos y la tensión, constante.
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