Alejandro Palomas

Editorial: Espasa

Año de publicación: 2026

Después de cerrar la historia de Amalia, su madre, que conquistó a miles de lectores y con la que ganó el Premio Nadal en 2018, Alejandro Palomas regresa con una novela íntima, introspectiva y familiar. Una historia sobre el duelo, la infancia, los vínculos que nos sostienen y la búsqueda de un lugar al que podamos llamar hogar.

En Casa, Palomas vuelve a poner el foco en las relaciones familiares, en los recuerdos que nos acompañan toda la vida. Una novela sobre lo que perdemos, pero también sobre todo aquello que somos capaces de reconstruir cuando parece que ya no queda nada.

Cuatro paredes y un techo

La palabra "casa" tiene un significado diferente para cada persona. Puede ser un refugio, pero también se puede convertir en el recuerdo de lo que hemos perdido.

Alejandro Palomas regresa con una novela íntima, introspectiva y familiar

Una casa vacía, cerrada, en la que se acumula el polvo porque ya nadie lo limpia. Una llave escondida en un cajón, en el fondo, porque ya no la necesitamos.

Mika tiene siete años cuando el significado de "casa" para ella cambia para siempre. Su casa, donde ha construido su vida con su madre y su padre, deja de serlo. No comprende las decisiones de los adultos ni por qué, de repente, el techo que mira todas las noches antes de quedarse dormida ya no será el mismo. De un día para otro, sus padres se separan, y tendrá que vivir con Pedro, su padre.

Lo único que permanece constante en su vida es el abuelo Tadeo. A partir de ese momento, su única "casa" va a ser él. Otra nueva definición para esa palabra que parece tan sencilla. Si le preguntásemos a ella qué significa esa palabra, seguro que respondería: "Donde esté él".

La Casa de Abajo

Para que Mika se sienta en casa, el abuelo tendrá que hacer un sacrificio: irse a vivir con Mika y Pedro a un sitio al que juró nunca volver. El lugar en el que vivió con su esposa y su hijo Pedro antes de que ella muriese: La Casa de Abajo. Regresar allí significa enfrentarse a un espacio que durante años ha representado para él el dolor y la ausencia. Pero en esa casa, custodiando esas puertas, también está la higuera.

Esta novela es la historia de cómo se reconstruye la vida. De cómo los vínculos nos ayudan a soportar las dificultades

El abuelo se reencuentra con ese árbol, testigo de la bonita vida que creó allí. Para él, era la prueba de que su mujer había vivido. De que esas paredes alguna vez estuvieron llenas de amor, niños y alegría, y ahora solo queda polvo. Cuidar de ese árbol es volver a mirar una parte de su pasado que llevaba mucho tiempo intentando dejar atrás.

Y mientras Tadeo intenta devolver la vida a la casa, Mika empieza a construir en ella sus propios recuerdos. La misma casa que para él representa una pérdida se convierte, poco a poco, en el escenario de una nueva etapa, ahora juntos.

Esta novela es la historia de cómo se reconstruye la vida. De cómo los vínculos nos ayudan a soportar el peso de las dificultades. El abuelo y Mika crean nuevas tradiciones juntos. Caminan por el campo de trigales, hablan, escuchan, y la más especial de todas, se proponen replantar un bosque.

Construyendo un universo

Alejandro Palomas lleva más de una década escribiendo sobre lo mismo: las familias, sus grietas y las personas que las sostienen cuando todo lo demás falla. Licenciado en Filología Inglesa y con un máster en Poesía por el New College de California, empezó con Una madre en 2014 y construyó alrededor de Amalia una de las sagas más queridas de la literatura española reciente, traducida a más de veinticinco idiomas y llevada tanto al teatro como al cine.

'Casa' es un movimiento lógico en una trayectoria que siempre ha girado en torno al duelo, la infancia y los vínculos que nos definen

Casa llega después de cerrar ese ciclo, y es un movimiento lógico en una trayectoria que siempre ha girado en torno a los mismos ejes. En ese sentido, conecta con una tradición de la literatura española contemporánea que encuentra en lo íntimo y lo doméstico su mayor potencia, la de autores como Álvaro Pombo o más recientemente Aroa Moreno Durán, que también ha explorado cómo los niños absorben el mundo de los adultos sin tener las herramientas para procesarlo.

Pero lo que distingue a Palomas dentro de esa tradición es la mirada. Él escribe en voz alta: llora sus novelas, ríe sus novelas, actúa a sus personajes. Y eso se nota en la forma en que la voz de Mika lo impregna todo, con esa mezcla de inocencia y lucidez que tienen los niños cuando observan a los adultos derrumbarse. Casa nos permite acompañar a Mika y Tadeo en su día a día. Y nos enseña de manera sencilla y tierna que no importa dónde estemos, sino quién nos acompaña.

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