Juanele Zafra

Editorial: Almuzara

Año de publicación original: 2026

Por Aitor Alonso

La popular copla reza así: "Julio Romero de Torres pintó a la mujer morena, con los ojos de misterio y el alma llena de pena". Esa modelo pictórica fue Teresa López, la piconera. Aquí se desvela el misterio de sus ojos y entendemos la pena que le aflige. Y se le devuelve el honor y la voz a la bella joven que fue señalada, ¡ay la letra escarlata!, en aquella Córdoba de los años 20 del siglo pasado en la que todos se conocían, para bien y para mal.

Para Julio Romero de Torres pintar es poseer, y no va a parar hasta conseguir que Teresa pose para él

La obsesión del artista por la musa, la obsesión del hombre por la mujer. El abuso del privilegio social que acabó con el triunfo y el reconocimiento para él, la mala reputación y el olvido para ella.

La novela se articula a través de los encuentros de Romero de Torres y Teresa. Él la había pintado de niña, pero todo arranca en 1926 cuando se vuelven a reencontrar, ahora tiene 13 años y proviene de una familia humilde. Él es un pintor consagrado y admirado por la sociedad de su tiempo, eso sí, tiene 50 años. Para él pintar es poseer, y no va a parar hasta conseguir que pose para él.

Colombine, el contrapeso machista

El artista y el autor, nos conducen a un viaje en el tiempo y en el espacio. De la tradicional y provinciana Andalucía de los años 20 al Madrid bohemio y desenfrenado. De la relación con su mujer Paca, que observa y calla, a las reivindicaciones feministas de Carmen de Burgos, la periodista pionera, Colombine, amiga íntima del pintor, que le pone en su sitio cuando suelta sus machistadas en fiestas y cenas de intelectuales.

Carmen de Burgos da equilibrio: puede soltar todo lo que la piconera siente, pero no es capaz de expresar

Y esa es una de las mayores grandezas de la obra. Juanele Zafra narra un mundo absolutamente machista, pero encuentra el equilibrio en la figura de Carmen, cuyo personaje puede soltar todo lo que la piconera siente, pero no es capaz de expresar. Y por eso el autor dedica gran parte de la narración a contar su historia.

Colombine fue una periodista valiente, pionera en su campo y muy destacada en la cultura española, que desafió estereotipos, promovió el sufragio femenino, defendió el divorcio y dio voz a las mujeres en tiempos oscuros para ellas.

Una historia visual

La novela tiene un estilo ágil, cinematográfico. Combina muy bien los datos históricos, hay un gran trabajo de documentación, con una escritura ligera que ofrece un buen ritmo narrativo gracias a unos diálogos brillantes y una ambientación evocadora.

Se describe el contraste entre la asfixiante ciudad de provincias en la que sufre la piconera y la vibrante vida cultural y social del Madrid, efervescente, de Valle Inclán, Azorín, los Álvarez Quintero, Jacinto Benavente y Ramón Gómez de la Serna. Qué fiestas, qué estrenos de teatro, qué tertulias, qué tiempos aquellos tan bien retratados aquí.

Juanele Zafra escribe pensando en audiovisual: 'Piconera', tiene hechuras para convertirse en una película

El autor nos enseña que, para el artista, pintar era poseer y que ser pintada no significa ser escuchada, tan solo ser vista. Por fin se hace justicia a la piconera. Su cara circuló durante años de mano en mano: fue el rostro de los billetes de cien pesetas, el pintor en la parte delantera y en la trasera, Teresa. Como diría la gran Carmen de Burgos, las mujeres siempre detrás.

Juanele Zafra es periodista, se nota que lleva casi 25 años trabajando en televisión. Escribe pensando en audiovisual, combina muy bien descripciones y diálogos como ya hizo en su anterior novela sobre la polémica locutora de radio: Directamente Encarna Sánchez.

En el ámbito de la ficción ha ejercido como director de contenidos de varias miniseries. Desde luego, Piconera, tiene las hechuras para convertirse en una película o en una serie. Creo que no le van a faltar ofertas en ese sentido.

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