
Eider Rodríguez
Traductor: Ander Izaguirre
Editorial: Random House
Año de publicación original: 2026
Los huecos pueden ser físicos, un hoyo en la tierra, una grieta o el espacio entre dos huesos rotos. Pero también pueden ser metafóricos, como los vacíos existenciales de los que ni siquiera se sabe qué se necesita para llenarlos.
'Era todo el mismo hueco' recoge seis relatos escritos originalmente en euskera por Eider Rodríguez
Era todo el mismo hueco es un compendio de seis relatos escritos originalmente en euskerapor Eider Rodríguez, y traducidos al castellano por Ander Izaguirre. En todos ellos, la autora explora los vacíos de la sociedad en historias cotidianas de la vida de cada protagonista. Desde sus páginas nos asomarnos a sus momentos más vulnerables y decisiones más cuestionables, en momentos en los que sus cimientos se empiezan a caer.
Fronteras y cuerpos
'Canícula' (el periodo más caluroso del verano) da nombre al primer relato. Bajo este calor extremo, sofocante, y pegajoso, Ixabel intenta averiguar quién es, o más bien, quién era. Intenta rellenar su hueco con el cuerpo de Román. Un chico que ha conocido desnudo en la playa de Hondarribia.
La autora juega con la fragilidad de las fronteras, y lo que significa no ser ni de aquí ni de allá
El relato transcurre en la frontera del país vasco francés. En el limbo lingüístico y de identidades de este lugar, la autora juega con la fragilidad de las fronteras, y lo que significa no ser ni de aquí ni de allá. Igual que el calor, la incertidumbre invade la vida de los personajes del relato.
Llenar el hueco
La protagonista de 'Mares y Ruinas' es June, ella también tiene un hueco que solo puede llenar la mirada de Lila, su perfectísima y deslumbrante mejor amiga. Ambas llevan al límite su amistad con tal de impresionar a la otra. Las dos jóvenes cambian completamente su vida, esclavas de sus propias miradas y de las de quienes tienen alrededor, compitiendo por acaparar la atención del resto.
La autora reflexiona sobre la adolescencia, una etapa que puede convertir las primeras amistades adultas en un territorio peligroso, donde si la autoestima no ha terminado de echar raíces, pueden acabar convirtiéndose en una tortura para cualquiera.
Habitar en la incomodidad
Pero hay otro hueco, esta vez, irreversible, el que deja alguien cuando se muere. El título del relato que trata sobre este tema se llama 'El cráter', un agujero mucho más grande, hondo e irregular que los otros. En él, la autora detalla los últimos gestos antes de la muerte y los pensamientos de los que se quedan.
Rodríguez escribe desde una incomodidad constante, exponiendo a sus personajes en lo más íntimo
Los relatos están narrados desde un punto de desesperanza que nos acerca a personajes imperfectos, envidiosos, infieles y cobardes, que representan nuestros puntos más débiles. Rodríguez escribe desde una incomodidad constante, con un lenguaje que expone a sus personajes en lo más íntimo.
Sus descripciones físicas del calor, del sudor, de los cuerpos, o de cómo se atasca la arena entre las uñas, funcionan como un espejo de ese vacío interno que les va atravesando. Ahí está la fuerza del libro, en que al final, todos los huecos, aunque tengan diferentes formas, acaban siendo el mismo.
Sigue el canal de Ahora Qué Leo en WhatsApp para estar al tanto de todas nuestras reseñas, reportajes y entrevistas.
