Steve Moore y Alan Moore

Traductor: José Torralba Avellí

Ilustradores: Kevin O’Neill, John Coulthart, Steve Parkhouse, Rick Veitch, Melinda Gebbie y Ben Wickey

Editorial: Planeta Cómic

Fecha de publicación original: 2024

Afirman las dos cabezas (privilegiadas) que firman este Gran libro de magia de la luna y la serpiente, el guionista y escritor Alan Moore y el dibujante Steve Moore, fallecido en 2014, que la magia no es otra cosa más que un espacio mental propio. Y explican esto precisamente para desligarlo de magos, chisteras, calderos, varitas y demás representaciones pueriles de la magia. Aunque todas esas cosas antes mencionadas también estén aquí.

El tándem Moore —no eran familia, solo colaboradores profesionales en una feliz coincidencia de apellido— recoge todo tipo de usos mágicos a lo ancho y largo de la historia, real y figurada, del mundo. Un volumen tan grande como el propósito que se plantea, que incluye una suerte de novela, El alma, actividades para días lluviosos, divulgación y tiras sobre la vida y obra de personajes que van de Zoroastro a Salomón o Pitágoras.

¿Habrá 'cadabra'?

Este grimorio de magias y ciencias ocultas tardó 10 años en completarse y alguno más en llegar a nuestro país. El origen de esta fascinación de sus autores por el ocultismo lo encontramos, precisamente, en El Gran Teatro Egipcio de las Maravillas de la Luna y la Serpiente (The Moon and Serpent Grand Egyptian Theatre of Marvels), un grupo fundado por el propio Moore junto con el músico Tim Perkins y David J, cantante de la banda Bauhaus.

Este grimorio de magias y ciencias ocultas tardó 10 años en completarse y alguno más en llegar a nuestro país.

Juntos grabaron varios discos que mezclaban música experimental con textos recitados por el propio Moore. Una forma de cristalizar muchas de las obsesiones de sus miembros alrededor de figuras oscuras de las artes y las letras. Desde Samuel Taylor Coleridge a William Blake, pasando por Aleister Crowley, los pintores prerrafaelitas y un sinfín de personajes que forman parte de ese mundo particular de Moore.

Si no saben quiénes son la mayoría de ellos es que todavía no se han expuesto lo suficiente a la radiación que emiten las obras del genio británico del cómic, pero no sufran porque tienen una entrada asegurada a este Gran Teatro. Así que sí, respondiendo a la cuestión que abre este apartado, habrá cadabra y mucho abracadabra, que por cierto es una palabra que surge de la tradición cabalística, aunque mejor explicar de dónde viene exactamente la idea de este libro.

Visite usted otras dimensiones

Los dos Moore nos abren paso también a través de las 'Aventuras del pensamiento' hacia dimensiones ocultas y ritos mágicos que nos esperan a la vuelta de la esquina. Una práctica que, precisamente, les llevó a fundar el El Gran Teatro Egipcio de las Maravillas de la Luna y la Serpiente tras una noche aderezada con "una cantidad nada desdeñable de hongos psilocibios" en la que ambos hombres tuvieron una transformadora experiencia mística.

La aproximación posmoderna que ambos habían tenido de los saberes mágicos a lo largo de su vida, demostró una sincronía total en su forma de ver el mundo y la incidencia que los saberes esotéricos tenían en ella. En pleno 'colocón' compartieron conclusiones y experiencias relacionadas con el arte o la conciencia, utilizando la magia como mediadora en todo ello y dando lugar a muchas de las ideas que ambos Moore imprimieron en sus obras.

El Gran Teatro Egipcio de las Maravillas de la Luna y la Serpiente se fundó tras una noche de hongos psilocibios

El propio Steve, quien había servido de maestro a Alan en las artes mágicas, decidió tras su cuarenta cumpleaños autodenominarse hechicero. Aventura que comenzó durante su adolescencia, practicando ritos en los que trataba de comunicarse con la deidad Diana-Minerva, diosa de la antigua Grecia y Roma y figura fundamental de la brujería pagana en los siglos siguientes. Aquel rito fue el que le empujó hacia muchas de las prácticas (algunas improvisadas) que aquí se describen.

Si les hemos perdido en este párrafo y piensan que todo esto de la magia tenía más que ver con Tamariz que con Merlín, les dejamos claro que con quien tiene más que ver con personajes como Iain Sinclair, el escritor, sabio de la psicogeografía y colaborador habitual de Moore.

Pero también con Ramón Llul, el sabio medieval padre del algoritmo y un largo dietario de personajes que abandonaron la ciencia y la fe en favor de cosmovisiones mágicas más complejas y que los Moore defienden como revolucionarias y vitales para comprender la historia de las ideas, explicada aquí a golpe de magia.

Magia negra para días lluviosos

Este volumen imita publicaciones juveniles como el periódico Boys Own Paper(El periódico de los chicos), así como volúmenes más recientes como El libro peligrosos para los chicos(Paidós) que recopilaban manualidades, historias y todo tipo de contenido para enganchar a los adolescentes a la lectura.

Aunque este es un libro adulto y su tono es mayoritariamente irónico, y prueba de ello son las actividades propuestas: construir nuestro propio ajuar mágico o fabricar una deidad a la que adorar a través de un ídolo, como si de la antigua Sumeria se tratase. Aun así, no se confundan, nada de esto va en broma y quienes firman este libro se consideran realmente magos en la forma más arcana y esotérica del término.

Nos insta en todo momento a dejar a un lado cualquier prejuicio que podamos sentir con respecto a lo mágico

Así que se nos insta en todo momento a dejar a un lado cualquier prejuicio que podamos sentir con respecto a lo mágico. Y esto es realmente importante porque no es una cuestión de mera creencia, sino de comprender una dimensión denostada pero vital a la hora de entender cómo hemos construido nuestra concepción del mundo.

De este modo, nos paseamos por las vidas de los grandes hechiceros de la historia. Es importante añadir que algunos de los magos que Moore recoge son filósofos o matemáticos, como Pitágoras. Reinventa otra publicación del siglo pasado, Believe it or not (Lo crea o no), fundado por Robert Ripley, y que ofrecía historias reales y fascinantes, aquí las imita para recorrer las vidas de estos personajes que desafiaron las ideas de su tiempo para alcanzar otras propias.

Por ejemplo, la del rey Salomón, quien según algunas leyendas utilizó al demonio Asmodeo para construir el templo de Jerusalén. O el creador del zoroastrismo, el profeta iraní Zoroastro, fundamental para comprender el alumbramiento de las religiones modernas basadas en el monoteísmo y los opuestos de bien y mal. O el antes mencionado Pitágoras que además de su célebre teorema, se dice que tenía los muslos dorados, muslos que le conectaban directamente con el mítico rey Midas, lo crea usted o no.

Cuestión de fe

Lejos de andar por casa portando un incensario o de hacer pentagramas en el suelo de la cocina, lo que pretende este Gran libro de magia de la luna y la serpientees acercarnos a una visión distinta, una en la que, en definitiva, la magia no es una cuestión de niños.

Quizás lo más inteligente que hacen sus autores es colocarnos en esa misma posición, abriendo cada una de las páginas de este enorme volumen con la fascinación con la que otras generaciones se lanzaron a saber sobre la exploración del Ártico o cómo construir una casa en un árbol.

Moore cuenta con esa capacidad, casi mágica, de agarrarnos de las sienes y dirigir nuestra mirada hacia un periodo histórico o un instante que no conocíamos

Y quizás por eso se nos acelera un poco el corazón cuando pasamos sus páginas y observamos las ilustraciones de los colaboradores habituales de Moore: Kevin O’Neill, John Coulthart, Steve Parkhouse, Rick Veitch, Melinda Gebbie o Ben Wickey. Y de estas surgen criaturas fantásticas, mucho (muchísimo sexo), así como rostros más o menos conocidos y otros que nunca se habían pasado por nuestras retinas.

Porque Moore cuenta con esa capacidad, casi mágica, de agarrarnos de las sienes y dirigir nuestra mirada hacia un periodo histórico o un instante que no conocíamos y que, de pronto, se torna tan revelador que nos preguntamos cómo no hemos reparado antes en ello.

'El gran libro de magia de la luna y la serpiente'

Quizás la pregunta más importante y que todavía no hemos respondido es para quién es este libro. Pero no tenemos una respuesta clara. Es para los fans de Alan Moore y del uniquísimo universo literario del escritor, pero también es para quien tenga el valor suficiente para abrir sus páginas.

Y no solo por tener que seguir con el dedo la magia oscura del mundo o enfrentarse a ideas que puedan cambiar para siempre, este libro es denso y su edición no ayuda a la lectura. Las partes noveladas y maquetadas en dos columnas resultan densas por momentos, aunque la monotonía la rompen las ilustraciones y tiras que, sinceramente, se convierten en lo mejor del libro.

Quizás la pregunta más importante y que todavía no hemos respondido es para quién es este libro

Sin embargo, echamos en falta más uniformidad en cuanto a la propuesta artística del libro. Compite esta obra con otras de gran envergadura publicadas en los últimos años, como The Book, pero también con la faceta novelística de Moore en Jersusalén o El gran cuando. Y nos deja la sensación de que no llega a la altura de ninguna de ellas.

Hablaríamos en todo caso de 'curiosidad' o 'artefacto' que son palabras que suenan igual de bien que luce esta edición. Porque no es complicado quedarnos un poco fascinados con el aspecto de este Gran libro de magia de la luna y la serpiente, aunque sea precisamente esa fascinación la que nos impida profundizar como se debería en su contenido.

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