
Desirée de Fez
Editorial: Blackie Books
Año de publicación original: 2026
Hay un miedo que no aparece en ninguna película de terror pero que muchos conocemos de sobra. No es el miedo a la oscuridad ni a los fantasmas. Es el miedo a quedarte sólo contigo mismo. Sin ruido. Sin que nadie te recuerde que existes.
Ese miedo silencioso, ese que no tiene nombre pero que nos lleva a poner la tele de fondo aunque no la veamos. A mirar el móvil sin motivo. A llamar a nuestra madre por cuarta vez en el día sin tener nada que decirle. Ese es el miedo del que habla No la dejes sola, la primera novela de Desirée de Fez.
De Fez lleva más de veinte años siendo una de las principales voces del cine fantástico y de terror de este país
Y mira que tiene mérito. Porque De Fez lleva más de veinte años siendo una de las principales voces del cine fantástico y de terror de este país. Programadora del Festival de Sitges, directora del podcast Marea Nocturna, crítica en la revista Fotogramas y autora del ensayo Reina del grito, un libro en el que ya intuimos que el terror no es sólo cosa de sustos, sino también de entender qué nos hace vulnerables.
Alguien así, cuando debuta en la ficción literaria, podría haber tirado de lo que mejor conoce: monstruos, sangre, pesadillas con forma de criatura. Y, en cambio, ha elegido algo mucho más arriesgado. Ha elegido retratar a su propia gente.
Un triángulo asfixiante
Alba tiene una vida que nadie señalaría como "problemática". Tres hijos, marido, hipoteca, coche. Una madre que aparece cada día, una hermana con la que habla sin parar. El problema es que Alba no sabe estar sola. Nunca. Ni un momento.
Y toda la familia lo ha naturalizado tanto que nadie ha llamado al problema por su nombre. Eso, que es el punto de partida de la novela, es también su mayor hallazgo: la manera en que normalizamos la dependencia cuando va envuelta en cariño.
La novela bebe directamente de la tradición del terror doméstico femenino
De Fez construye un triángulo entre Carmen, la madre, y sus dos hijas adultas, Alba y Diana, que funciona como esas familias que se quieren con ansia pero que hace tiempo que dejaron de escucharse. Hay llamadas diarias, hay presencia constante, hay sacrificio. Y hay también reproche velado, pasivo-agresividad de manual y una desconexión emocional que crece despacio, como una humedad en la pared, sin que nadie haga nada por frenarla.
La novela bebe directamente de la tradición del terror doméstico femenino que llevan años explorando autoras como Mariana Enríquez, con quien Desirée de Fez tiene una amistad y una afinidad literaria conocida, o la Carmen María Machado de En la casa de los sueños.
Pero lo que hace De Fez es llevar esos tropos a un territorio radicalmente suyo: el extrarradio barcelonés, los centros comerciales de periferia con sus luces de neón y sus pasillos interminables, el agobio del día a día, los maridos que no entienden qué puñetas pasa. El horror cotidiano, en el sentido más literal de la expresión.
Un centro comercial en Nochebuena
La novela tiene dos mitades muy distintas y las dos funcionan como un cañonazo. En la primera, De Fez disecciona con precisión quirúrgica y mucha gracia las dinámicas del triángulo familiar. En la segunda, todo lo que se ha ido acumulando estalla cuando Alba se queda encerrada sola en un centro comercial la noche de Nochebuena.
Y lo que viene a continuación es una catarsis total, con cuerpo, con sangre y con todo lo que Alba ha ido enterrando durante años saliendo a la superficie de golpe.
Estamos ante una ópera prima que nos da muchísimo más de lo que promete
Esa transición del drama relacional al body horror podría haber resultado brusca. Podría no haber pegado ni con cola. En absoluto. De Fez lleva toda la primera parte preparando el terreno con tanto cuidado que cuando llega el momento de romperlo todo, estamos dentrísimo. Ya no podemos salir, igual que Alba no puede salir del centro comercial.
No estamos tampoco ante una novela perfecta. ¿Cuál lo es? El desenlace se estira un pelín más de la cuenta cuando el pastel ha quedado suficientemente claro unas páginas atrás. Pero estamos ante una ópera prima que nos da muchísimo más de lo que promete en sus 224 páginas.
Desirée de Fez lleva décadas escribiendo sobre el miedo de los demás. En esta novela ha tenido el valor de escribir sobre el suyo. Y eso se nota en cada página.
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