Grace Metalious

Traductora: María Teresa Segur Giralt

Editorial: Blackie Books

Fecha de publicación original: 2026

Si deciden apearse en la estación de Peyton Place, lo primero que encontrarán será la calle de Elm Street, la arteria principal de esta pequeña población. Quizá les parezca raro, porque si están familiarizados con los pequeños pueblos de Nueva Inglaterra sabrán que su calle principal suele llamarse Main Street. Con eso pueden ir haciéndose una idea de que en este pueblo, las cosas no son lo que parecen.

Esa misma sensación se transmitió a quienes leyeron la novela en plena década de los 50. Estados Unidos seguía barrido por la mirada del Código Hays, de la censura en el cine de la época y de una moral enlutada, como la de aquellos peregrinos que se bajaron del Mayflower en la misma Nueva Inglaterra y que Grace Metalious puso patas arriba con la publicación de Peyton Place. Hoy nos paseamos por sus avenidas gracias a la editorial catalana Blackie Books que recupera sus dos tomos.

Un paseo por Peyton Place

A ambos lados de la calle, dividida por una ancha carretera, se levantan pequeñas casas revestidas con tablones de madera blanca, comercios familiares con carteles que sobresalen de los edificios y escaparates cuidadosamente decorados. Todo parece estar en su sitio. Perfecto.

Algo que tienen que saber antes de venir, es que en Peyton Place los secretos no tardan mucho en conocerse

Si siguen avanzando, encontrarán la cafetería de Corey Hyde. Podrán elegir entre sus pasteles más famosos: de manzana, calabaza o cerezas frescas. El camarero les rellenará la taza de café tantas veces como quieran. Y si hacen la pregunta adecuada, podrán escuchar las últimas noticias del pueblo. Porque tienen que saber algo antes de venir y es que, en Peyton Place, los secretos no tardan mucho en conocerse.

Buen ejemplo de ello es Constance MacKenzie, saludando sonriente desde su tienda de ropa. No le pregunten por su marido, les dirá que murió hace años y que su fotografía sigue presidiendo la casa familiar. Para su hija, Allison, él es todavía una figura casi perfecta. Y les contaremos uno de esos secretos que guarda este pueblo: por las noches, la pequeña desea que hubiera sido su madre la que les hubiera dejado. Pero eso, como tantas otras cosas aquí, les recomendamos que no las digan en voz alta.

Secretos en voz alta

A Allison no la verán en la tienda, ella sin duda estará en Road's End. Una zona boscosa fuera de los límites del pueblo, el único sitio donde la pequeña puede escapar de los escaparates de cristal que su perfecta madre adorna de cinturas apretadas y vestidos que se empeña en ponerle; rematados por el mascarón abultado de espuma de los sujetadores push-up que utiliza, a escondidas de la mirada materna claro.

Porque en este pueblo, como en tantos otros, las apariencias son solo la primera capa de la historia

Quien sí estará en la tienda es Selena Cross. Una vez fue la mejor amiga de Allison, pero las dos empezaron a alejarse a medida que crecían. Allison vive en una de las mejores casas de Peyton Place y Selena vive en las barracas, la zona más pobre del pueblo. A esa zona no les aconsejamos ir. Las historias que salen de esos edificios erizarían la piel de los más escépticos. Lo entenderán cuando Lucas Cross, el padrastro de Selena, pase por su lado y deje su característico rastro a alcohol.

Pero estos no son los únicos secretos que se esconden bajo los adoquines de las calles de Peyton Place. Así que, si siguen queriendo bajar en esta estación, disfruten del café, prueben una de sus famosas tartas y paseen por Elm Street. Pero no se dejen engañar por sus escaparates. Porque en este pueblo, como en tantos otros, las apariencias son solo la primera capa de la historia.

Un pueblo de ficción muy real

Aunque Peyton Place no es un lugar de verdad, podemos visitarlo a través de las páginas de la novela que Grace Metalious publicó en 1956. La autora se atrevió a poner sobre el papel lo que no mucha gente había escrito en la época. Convirtió los secretos de un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra en un fenómeno literario que llegó también al cine y a la televisión. Y que sirvió de inspiración para la serie Twin Peaks de David Lynch.

Los temas que trata se siguen comentando en voz baja en muchos pueblos pequeños y no tan pequeños alrededor de todo el mundo

Setenta años después, impresiona comprobar que muchas de sus escenas parecen actuales. Los temas que trata se siguen comentando en voz baja en muchos pueblos pequeños y no tan pequeños alrededor de todo el mundo. La violencia machista, los abusos dentro de la familia, la desigualdad social, la presión sobre las mujeres y la necesidad de encajar en el molde que la sociedad ha preparado para cada uno de nosotros son temas de los que se habla, aunque, igual que en Peyton Place, no siempre en voz alta.

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