
Alan Parks
Traductor: Carlos Abreu Fetter
Editorial: Tusquets
Año de publicación original: 2025
Marzo. 1941. La Luftwaffe lleva meses bombardeando Glasgow. Sus astilleros arden, sus edificios se derrumban y entre sus escombros aparece un cadáver. Digamos que hasta aquí podría ser un día cualquiera de la Segunda Guerra Mundial.
Alan Parks no llegó a la literatura por el camino habitual. Antes pasó más de dos décadas en la industrial musical
Lo que no es tan normal es cómo ha aparecido ese cadáver. Ha sido mutilado deliberadamente y colocado allí para que nadie pueda identificarlo. Cuando por fin lo consiguen, resulta que es alemán. Bienvenidos al Glasgow que no aparece en los libros de historia.
Una ciudad para no olvidar
Alan Parks no llegó a la literatura por el camino habitual. Pasó más de dos décadas en la industrial musical. Hizo casi de todo. Diseñó portadas de discos, dirigió videoclips, gestionó la carrera de varios artistas y fue el director de 679 Recordings, el sello que lanzó a The Streets y Plan B.
Cuando finalmente se sentó a escribir su primera novela, lo hizo sobre lo único que conocía tan bien como la música: Glasgow. La ciudad donde estudió, donde sigue viviendo y que lleva años usando como escenario para diseccionar lo más oscuro del alma humana.
Con la serie de Harry McCoy, el atormentado detective que patrullaba Glasgow de los años setenta, acumuló seis novelas, un premio Edgard, un Prix Mystère de la Critique francés y dos nominaciones al Ian Fleming Steel Dagger británico.
El hombre que no debería estar aquí
Joseph Gunner vuelve a Glasgow en marzo de 1941 después de resultar herido en Francia. Es hijo de un marino de la armada sueca y de una escocesa, lo que lo convierte en alguien que pertenece a dos sitios y no termina de encajar en ninguno. Demasiado tocado física y emocionalmente para volver al frente, demasiado inquieto para quedarse quieto.
Es una obra que mezcla el noir clásico con la novela histórica
Su antiguo jefe, Drummond, lo convence para que eche un vistazo a ese cadáver alemán encontrado entre los escombros. Y a partir de ahí, la cosa se lía. No os imagináis cuánto.
Parks ha declarado en varias entrevistas a medios de su país que ese Glasgow de guerra era un lugar de "mucho flujo" de personas. Soldados que no podían reincorporarse al ejército, marineros de paso, gente que hacía fortunas en el mercado negro y desaparecía sin que nadie preguntase a dónde había ido. Un ambiente que para un detective es el peor escenario posible y también el más interesante, claro.
Un nazi en Escocia
Es en este momento donde entra uno de los detalles históricos más extraños de toda la Segunda Guerra Mundial y Parks, con buen criterio, lo introduce en la novela sin forzarlo. En mayo de 1941, Rudolf Hess, uno de los lugartenientes de Hitler, saltó en paracaídas desde un avión sobre Escocia.
Uno de los detalles más extraños que incluye la novela es la historia de un lugarteniente nazi que saltó en paracaídas desde un avión sobre Escocia
Nadie sabe con certeza lo que pretendía. Algunos creen que voló en solitario a Escocia él solo para negociar la paz con Reino Unido. Acabó en la cárcel para suicidarse en 1987. Parks lo describe como "un oficial nazi raro, que creía en los pueblos arios y en la astrología". Todavía hoy hay discrepancias sobre si intentaba negociar una paz por su cuenta o, simplemente, había perdido el juicio.
Alan Parks no ha dejado pasar la oportunidad para contar con un telón de fondo histórico más rico de lo normal para un thriller de espionaje. El propio autor lo ha reconocido: "Hubiera sido una locura no incluir algo de esto en la novela".
El resultado es una obra que mezcla el noir clásico con la novela histórica de una manera que recuerda a la del escritor Philip Kerr de las investigaciones de Bernie Gunther en el Berlín nazi durante lo que se llamó después la "trilogía berlinesa" o el "Berlín noir". Es decir, la misma suciedad moral, el mismo detective que sabe demasiado para ser inocente y demasiado poco para estar a salvo.
Un descanso que no lo es
Alan Parks ha explicado también que esta nueva serie ha nacido para darle un pequeño respiro a Harry McCoy. Lo curioso es que no parece en absoluto un proyecto menor o de transición. Parks ya tiene terminado el segundo volumen de lo que —en principio— será una trilogía, que transcurre en el Nueva York anterior a Pearl Harbor. El tercero lo está escribiendo ahora entre Marsella y Niza.
Para quien no conozca aún a Parks esta novela es el mejor punto de entrada posible. Y para quienes ya tenemos la suerte de conocerle, Cielo rojo sobre Glasgow demuestra que cambiar de época no le ha costado nada. Sólo ha cambiado el año en el calendario. La ciudad sigue siendo la misma. Y el crimen, también.
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