El Big Ben es una caja de sorpresas y a los primeros que ha sorprendido es a los propios británicos que, una vez inmersos en su restauración, han descubierto daños con los que no contaban y si bien no se habla de retraso en las obras, sí de un presupuesto muy superior al establecido. Si eres de los que ha visitado Londres en fechas posteriores al año 2017 seguro que recuerdas la mítica torre del Big Ben rodeada de andamios, así estará hasta, al menos, el próximo año así que, si es por el Big Ben, será entonces el mejor momento para viajar a Londres porque, además, para esas fechas ¡esperemos! que el coronavirus no represente el problema que supone actualmente.

Big Ben en restauración | Pixabay

Volviendo sobre el famoso Big Ben; lo primero que debes saber antes de visitarlo es que no es un edificio en sí sino sólo una torre de reloj, eso sí, una de las más altas del mundo; su construcción se completó en 1858 y su campana comenzó a sonar un año más tarde porque las visicitudes que sufrieron los británicos por la famosa Great Bell no fueron pequeñas: cuentan que la campana original, la primera que ocupó la torre, llegó a ella en 1856 en un carruaje tirado por caballos blancos pero el momento idílico duró poco, en cuanto estuvo colocada y al primer golpe, sufrió una rotura y tuvo que ser retirada; se forjó una segunda campaña que se colocó en 1858... pero también se agrietó al sonar; eso sí, esta vez los británicos no la retiraron, cambiaron el martillo que la hacía sonar por uno más ligero e hicieron las reparaciones necesarias para evitar que la grieta se ampliara.

Big Ben y Westminster | Pixabay

Pero la historia de su campana no es la única curiosidad del Big Ben; si te preguntaran por la Torre Elisabeth cabe que no tengas ni la más remota idea de donde está, menos aún si te hablásemos de Clock Tower aunque en este segundo caso en el nombre va la pista... efectivamente la torre mundialmente conocida como Big Ben era la Clock Tower, Big Ben no era más que el apodo por el que se conocía a mítica campana Great Bell (tan 'great' que era incluso demasiado grande para el espacio que tenía reservado en la torre y su colocación tuvo que hacerse manualmente y con muchísimo esfuerzo); claro que ahora tampoco es Clock Tower el nombre de esta torre sino Elisabeth Tower ¿por qué? porque así quiso Londres rendir homenaje a su actual reina, Isabel II, poniendo su nombre a una de sus imágens más emblemáticas en el jubileo de diamante de Isabel II en el año 2012.

Detalle Big Ben | Pixabay

Cabe que te estés preguntando de dónde sale el nombre Big Ben y no creas que la respuesta es fácil porque no está claro aunque la idea más extendida y aceptada es que así comenzó a llamarse a la gran campana en honor a Sir Benjamin Hall que fue quien supervisó su difícil colocación. Ten en cuenta, además, que aunque hablemos tanto de la Great Bell, no es la única campana del Big Ben sino que está acompañada por otras cuatro más pequeñas... no en vano estamos ante el reloj de cuatro caras más grande del mundo, un reloj que permanece hoy en silencio, tan en silencio ni tan siquiera se hizo sonar la Great Bell en el día y hora del Brexit, el coste de hacerlo (se hubiera tenido que hacer casi manualmente dado el progreso de las obras de restauración de la torre) era inasumible según el propio gobierno británico.

Decíamos que el Big Ben es el reloj de cuatro caras más grande del mundo ¿imaginas cuanto mide? cada una de sus caras tiene un diámetro de 7 metros y fueron diseñadas por el entonces relojero de la reina, Benjamin Vulliamy.

Dos de las cuatro caras del Big Ben | Pixabay

Cuando visitemos Londres a partir del próximo año y descubramos la Elisabeth Tower y su Big Ben restaurados, nos llevaremos una sorpresa porque descubriremos que originalmente esta mítica torre del reloj no era como la recordamos: los números y las agujas del reloj eran azules, no negros, es más, todas las decoraciones metálicas del reloj eran de ese color hasta los años 30 del siglo pasado y se fueron tornando negras debido a la contaminación, esa es una de las sorpresas que el Big Ben reservaba a sus restauradores, esa y los daños sufridos durante un bombardeo en la II Guerra Mundial que resultaron ser más de los previstos.